Científicos descubren aminoácidos en el asteroide Bennu

Investigadores de la NASA han identificado al menos 14 aminoácidos en las muestras del asteroide Bennu, recogidas por la misión OSIRIS-REx. Este descubrimiento, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, sugiere que estos compuestos orgánicos se formaron en ambientes extremadamente fríos y ricos en hielo, lejos del Sol, desafiando así las teorías convencionales sobre el origen de la vida en la Tierra.

El análisis isotópico de las muestras indica que los ingredientes de la vida pueden surgir en múltiples entornos del sistema solar, no solo en zonas cálidas con agua líquida. Este hallazgo amplía los escenarios sobre cómo y dónde se pueden generar los ladrillos básicos de la vida, sugiriendo que la química prebiológica puede desarrollarse en condiciones que antes se consideraban poco propicias.

Un giro en la búsqueda de la química prebiológica

Las muestras de Bennu, traídas a la Tierra el 24 de septiembre de 2023, han sido objeto de un exhaustivo análisis isotópico. Los investigadores se han centrado especialmente en la glicina, el aminoácido más simple, que en la Tierra se forma a través de procesos químicos bien conocidos, como la síntesis de Strecker. Sin embargo, la firma isotópica de la glicina encontrada en Bennu no coincide con la de otros meteoritos conocidos, como el meteorito de Murchison, que ha sido un referente en el estudio de aminoácidos extraterrestres.

Este hallazgo plantea interrogantes sobre el origen de la glicina en Bennu. Los científicos han observado que su composición isotópica sugiere que podría haberse formado en un entorno químicamente distinto y más frío, donde el hielo y la radiación ultravioleta juegan un papel crucial en la generación de estas moléculas, sin necesidad de agua líquida.

Implicaciones para la teoría del origen de la vida

El estudio también revela que en el material de Bennu no solo se han identificado aminoácidos conocidos en la biología terrestre, sino también otros compuestos que no se utilizan en la formación de proteínas en la Tierra. Esto refuerza la idea de que el inventario orgánico en el espacio no es un fenómeno raro, sino que podría ser bastante común.

Además, se han encontrado diferencias inusuales en la firma isotópica entre dos formas de un aminoácido, el ácido glutámico, lo que sugiere que estos compuestos pueden haberse formado mediante rutas químicas diferentes. Este descubrimiento abre la puerta a nuevas preguntas sobre cómo se desarrollaron estos aminoácidos en el espacio y si esto podría tener implicaciones para la comprensión de por qué la vida en la Tierra se decantó por una sola forma molecular.

En conclusión, el análisis de las muestras de Bennu no solo aporta nuevos datos sobre la química prebiológica, sino que también amplía la búsqueda de lugares donde podría existir química similar en otros cuerpos celestes, como lunas heladas, cometas y asteroides carbonáceos. El universo parece ofrecer múltiples caminos para la creación de los componentes esenciales de la vida.