El pasado 15 de marzo de 2024, Galicia conmemoró dos años desde que el Partido Popular (PP) logró la mayoría absoluta en las urnas, un hecho que marca el ecuador de la legislatura de Alfonso Rueda. Aunque los populares se muestran optimistas y celebran la estabilidad bajo el lema «Galicia Calidade», la oposición, liderada por PSdeG y BNG, denuncia una crisis en la sanidad pública y en el acceso a la vivienda, lo que provoca un creciente malestar social.
Desde su puesto en la Xunta, Rueda ha utilizado las redes sociales para resaltar los logros de su gestión, afirmando que su estilo de gobernar sigue siendo efectivo y acorde con las expectativas de los gallegos. Sin embargo, el diagnóstico de la oposición contrasta drásticamente con esta narrativa. José Ramón Gómez Besteiro, líder del PSdeG, ha calificado la situación actual de «dramática» para muchas familias, acusando al gobierno de una desconexión con la realidad que vive la ciudadanía.
Las críticas a la sanidad y la vivienda
La atención sanitaria se ha convertido en el principal foco de disputa. La viceportavoz del BNG, Olalla Rodil, ha denunciado un desmantelamiento progresivo del sistema de bienestar, subrayando las dificultades que enfrentan los ciudadanos para acceder a servicios de salud, con esperas que superan las dos semanas en muchos centros y una alarmante falta de pediatras. Estas críticas se sustentan en datos que indican que actualmente hay más de 350 000 personas en listas de espera para consultas y casi 50 000 pendientes de operaciones, lo que refleja un colapso en el sistema hospitalario.
La situación en el ámbito de la vivienda también ha sido objeto de atención. El PSdeG ha denunciado que el Registro de Demandantes de Vivienda Pública se ha duplicado, alcanzando las 300 000 personas, y que la ejecución de los fondos europeos destinados a este fin es insuficiente. Besteiro ha criticado a Rueda por prometer soluciones que no se han materializado, mientras la construcción de nuevas viviendas avanza a un ritmo incapaz de satisfacer la demanda existente.
Un escenario político polarizado
En el contexto económico, el PP se defiende afirmando que la comunidad disfruta de una «normalidad extraordinaria» que les permite enfocarse en la gestión eficaz. El portavoz parlamentario Alberto Pazos sostiene que la aprobación de presupuestos en tiempo y forma es una señal de buena salud política. Sin embargo, la oposición critica que esta gestión no se traduce en mejoras tangibles para los ciudadanos.
A medida que se acerca el periodo electoral, el panorama político se torna más competitivo. Según encuestas recientes, el PPdeG alcanza el 27,1% de intención de voto, seguido por el PSdeG con 20% y el BNG con 14%. En este contexto, el ascenso de Vox, que se sitúa en un 15% de intención de voto, plantea un nuevo desafío para Rueda y su partido, que deben enfrentar no solo las críticas por su gestión, sino también un posible descontento de los votantes.
Con las elecciones en el horizonte, Galicia se encuentra en un momento crucial. Rueda debe demostrar que su estilo de gestión puede ofrecer respuestas a los problemas que afectan a la población, mientras la oposición busca capitalizar el descontento social para presentarse como una alternativa viable. La próxima cita con las urnas en 2026 se perfila como un reto para todos los actores políticos en juego.
