El novio de Ayuso se declara «víctima» en su caso de fraude

Alberto González Amador, novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha presentado su defensa en el marco de su causa por fraude fiscal, donde se declara «víctima» del ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Según el escrito, al que ha tenido acceso ElPlural.com, Amador denuncia una vulneración de sus derechos fundamentales, incluyendo el derecho a la defensa y a la presunción de inocencia, a raíz de filtraciones de datos por parte de Ortiz o de su entorno.

Este documento, que también ha sido adelantado por la Cadena Ser, argumenta que los mecanismos legales se han «pervertido» hasta ser sustituidos por delitos, algo que, según su defensa, no tiene precedentes en España ni en ningún Estado democrático de derecho. A pesar de haber reconocido anteriormente la existencia de irregularidades para alcanzar un acuerdo, ahora Amador niega haber cometido delito alguno.

Detalles del caso y las declaraciones del acusado

Si bien admite haber defraudado, sostiene que la cantidad es menor de lo que se le imputa. La ley establece que para que se considere delito, el fraude debe superar los 120 000 euros anuales, mientras que él habría defraudado cerca de 106 000 euros. En este contexto, hace referencia a las declaraciones de figuras políticas como el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el secretario general de los socialistas, Óscar López, así como del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En su defensa, González Amador asegura que no elaboró facturas falsas, afirmando que todas las facturas que presentó son reales. Rechaza, además, que su entorno haya ejecutado alguna factura falsa con el objetivo de reducir su base imponible y, por ende, su obligación tributaria. Sin embargo, es importante señalar que el empresario sevillano ha sido condenado recientemente a tres años de cárcel por la Audiencia Nacional por estafar fondos de una misión de la Unión Europea en Somalia.

Este caso ha generado un gran revuelo en el ámbito político y social, evidenciando las tensiones existentes en el entorno de la política española y sus implicaciones en la vida privada de los políticos. La evolución de este proceso podría tener repercusiones significativas tanto para González Amador como para Isabel Díaz Ayuso, quien se encuentra en el centro de la polémica.