La salud del corazón no depende únicamente de contar grasas, proteínas o carbohidratos, sino que se centra en la calidad de los alimentos que consumimos. Un estudio reciente ha puesto de manifiesto que adoptar una dieta rica en alimentos integrales, de origen vegetal y poco procesados puede reducir notablemente el riesgo de enfermedades coronarias.
Según el Dr. Zhiyuan Wu, investigador postdoctoral en el laboratorio de Qi Sun, “las versiones saludables de estas dietas, ricas en alimentos de origen vegetal y cereales integrales, se asociaron con mejores resultados en la salud cardíaca y una mejor función metabólica.” En contraste, las dietas bajas en carbohidratos y grasas, que enfatizan alimentos poco saludables, se relacionan con un mayor riesgo de enfermedades cardiacas.
Durante años, los expertos han promovido dietas que limitan carbohidratos y grasas como estrategia para mejorar la salud y prevenir enfermedades crónicas. Para cuestionar esta premisa, el equipo de investigadores analizó los hábitos alimenticios de los participantes y la incidencia de enfermedades cardíacas durante un periodo de 25 años. A través de cuestionarios detallados sobre la frecuencia de consumo de alimentos, se asignaron puntuaciones a las dietas en función de la salubridad de los alimentos consumidos.
Análisis exhaustivo de datos
Los investigadores siguieron de cerca la dieta de los voluntarios y su relación con la aparición de enfermedades cardíacas. Se analizaron datos de tres grandes cohortes: 43 430 hombres del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (1986-2016), 64 164 mujeres del Estudio de Salud de Enfermeras (1986-2018) y 92 189 mujeres del Estudio de Salud de Enfermeras II (1991-2019). El equipo otorgó puntuaciones a cada dieta en función de la calidad de sus componentes en regímenes bajos en grasas y carbohidratos.
Los resultados fueron reveladores. En un análisis específico de más de 10 000 voluntarios, los científicos estudiaron cientos de metabolitos en la sangre para desvelar cómo influye la calidad de la dieta en el equilibrio metabólico. Aquellos que siguieron dietas saludables, aunque bajas en carbohidratos o grasas, presentaron un menor riesgo de enfermedad coronaria, reduciendo dicho riesgo en aproximadamente un 15%. Por el contrario, seguir una dieta no saludable incrementó el riesgo de enfermedades cardíacas.
Priorizar la calidad sobre los macronutrientes
Este estudio sugiere que simplemente reducir carbohidratos o grasas, sin considerar la fuente y la calidad de estos macronutrientes, puede resultar contraproducente y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas. ¿Cuál es la solución? Para quienes buscan mejorar su salud, el consejo es claro: incorporar más cereales integrales, frutas, verduras, frutos secos y legumbres en las comidas.
El Dr. José Abellán, cardiólogo, enfatiza la importancia de mejorar la alimentación y realizar ejercicio, ya que esto es fundamental para mantener una buena salud cardiovascular. Reducir el consumo de carnes procesadas, carbohidratos refinados y refrigerios azucarados puede resultar en una disminución significativa del riesgo de enfermedad coronaria. Para facilitar este cambio, elaborar una lista de la compra centrada en alimentos integrales puede ayudar a evitar compras impulsivas de productos poco saludables.
La investigación confirma una vez más que, más allá de contar calorías, la calidad de lo que comemos es fundamental para cuidar nuestro corazón.
