Entre el 27% y el 50% de los pacientes ingresados en hospitales de España presentan algún tipo de herida, lo que representa un problema de salud considerable. Así lo afirma el doctor Daniel Chaverri, cirujano ortopeda y presidente de la Sociedad Española de Heridas (SEHER), quien subraya el impacto asistencial que esto genera, especialmente por el riesgo de infecciones. Este fenómeno se agrava por el envejecimiento de la población y el notable aumento de enfermedades crónicas como la diabetes y las patologías cardiovasculares.
El doctor Chaverri, quien recientemente participó en el XIII Congreso Nacional de la SEHER en Zaragoza, donde se reunieron cerca de mil profesionales de la salud, destaca que las heridas no solo abarcan cortes o caídas. Se trata de lesiones crónicas y quirúrgicas, así como de heridas traumáticas que requieren atención especializada. «Cuando hablamos de heridas, pensamos en lo cotidiano, pero las de difícil cicatrización son un reto médico», explica el especialista.
El desafío del pie diabético y las heridas quirúrgicas
Una de las complicaciones más preocupantes es el pie diabético, caracterizado por infecciones y ulceraciones que pueden destruir tejidos profundos. Chaverri enfatiza que en su práctica diaria en el Hospital MAZ de Zaragoza, se enfrenta a numerosos casos de este tipo. Además, menciona que las heridas traumáticas, como las provocadas por fracturas abiertas, son también un desafío constante para los equipos médicos.
En cuanto al tiempo de cicatrización, el doctor indica que una herida superficial en un paciente sin factores de riesgo debería cerrarse en un plazo de dos a tres semanas. «Si tarda más, debemos preocuparnos», advierte. Durante el congreso, se discutió la importancia de la microbiota en este proceso, señalando que un equilibrio adecuado de las bacterias en la herida es crucial para una cicatrización efectiva.
Los avances en técnicas de secuenciación genómica han permitido a los especialistas comprender mejor el microbioma en diversas condiciones, lo que abre nuevas posibilidades para el tratamiento de heridas. Sin embargo, Chaverri también expresa su preocupación por las heridas quirúrgicas. «La mitad de los pacientes ingresados están esperando una cirugía, lo que genera un alto volumen de heridas», añade, resaltando la necesidad de prevenir complicaciones que podrían prolongar las estancias hospitalarias.
Preocupaciones sobre infecciones y resistencia a antibióticos
El riesgo de infección es mayor durante los primeros cuatro días tras una intervención quirúrgica, y el cirujano advierte que la manipulación excesiva de la herida puede facilitar este riesgo. «Cada vez que tocamos la herida, aumentamos la posibilidad de infección. Por eso, es esencial curar solo cuando sea necesario, ya que una cura diaria no siempre es efectiva», asevera Chaverri.
No hay cifras concretas sobre el número total de heridas que llevan a infecciones en España, aunque la tasa de infección en heridas quirúrgicas se sitúa en un promedio del 2%. Este dato varía según el tipo de procedimiento quirúrgico, pero resalta la magnitud del problema.
El envejecimiento de la población es otro factor que agrava la situación, ya que la senescencia celular reduce la capacidad de regeneración de los tejidos en personas mayores, lo que ralentiza la cicatrización. Chaverri también hace hincapié en el mal uso de antibióticos, que ha llevado a una creciente resistencia a estos fármacos, complicando aún más el tratamiento de infecciones graves.
Para concluir, el doctor Chaverri insiste en que las heridas representan un problema de alto impacto que requiere una coordinación adecuada entre diferentes especialidades médicas. «Es fundamental crear más unidades dedicadas al pie diabético y otras heridas complejas, y esto debería ser parte de la cartera de servicios de todos los hospitales», concluye.
