Mimela: el arte del chocolate artesano que conquista a todos

La confitería Mimela, situada en A Estrada, se ha consolidado como un referente en el mundo del chocolate artesano, especialmente durante la temporada de Pascua. Cada año, este establecimiento transforma el mejor cacao en una impresionante variedad de productos que atraen tanto a niños como a adultos, convirtiendo la experiencia de la compra en un auténtico deleite para los sentidos.

Antonio Sanmartín Chao, al frente de la confitería desde hace casi veinte años, comparte que la preparación para la Pascua comienza inmediatamente después del martes de Entroido. «Hacemos esto para evitar que el chocolate adquiera aromas indeseados de otras preparaciones», explica. Durante este periodo intensivo, se utilizan 2 000 kilos de chocolate, lo que evidencia la magnitud del trabajo artesanal que se realiza en Mimela.

Una oferta creativa y variada

La creatividad es clave en Mimela, que ofrece alrededor de cincuenta montajes diferentes, cada uno con múltiples piezas. “No solo nos limitamos al clásico huevo sorpresa; producimos balones de fútbol, coches deportivos, unicornios y hasta mandos de la PS5”, detalla Sanmartín. Esta diversidad busca captar el interés de los más pequeños, presentando temáticas actuales como K-Pop, así como personajes de películas populares como Frozen y Super Mario.

El proceso de elaboración es meticuloso. Desde la creación de cada pieza hasta su montaje y empaquetado, todo se realiza con un enfoque artesanal que garantiza la calidad del producto final. “Aconsejamos a los clientes que vengan el día que vayan a recoger sus pedidos para asegurar que el chocolate se mantenga en la temperatura adecuada”, añade Sanmartín.

Calidad y sostenibilidad en el chocolate

Un aspecto distintivo de Mimela es su compromiso con la calidad de los ingredientes. Sanmartín revela que el 60% del chocolate utilizado es con leche, un 35% es blanco y solo un 5% es negro, destinado principalmente a decoraciones. Además, la confitería trabaja con Valrhona, una empresa que se destaca por ofrecer cacaos trazables y libres de explotación infantil.

“El 98% del mercado del cacao está controlado por dos grandes empresas, lo que hace que el mundo del cacao sea muy opaco. En Mimela, compramos las habas de cacao que se elaboran en Francia, asegurando la calidad y la trazabilidad de nuestro producto”, explica el chocolatero.

Aparte de la variedad de chocolates, la confitería también ha incorporado las colombas, un dulce de origen italiano que se introdujo hace cuatro años y que ha tenido una excelente acogida. Estas delicias, que se conservan hasta tres semanas, son elaboradas con masa madre y pueden incluir trozos de chocolate o albaricoque confitado.

Con un enfoque centrado en la calidad y la creatividad, Mimela sigue siendo un símbolo del chocolate artesano en Galicia, ofreciendo productos que no solo satisfacen los paladares, sino que también rinden homenaje a la tradición y la innovación.