Un ataque con dron perpetrado por disidencias de las FARC ha marcado el cierre de la jornada electoral en Colombia, generando preocupación entre la población. El incidente tuvo lugar el 9 de marzo de 2026 en el caserío de Puerto Lozada, ubicado en el municipio de La Macarena, en el departamento de Meta, cuando las votaciones para el Senado y la Cámara de Representantes ya habían concluido.
Las autoridades electorales han indicado que el ataque fue llevado a cabo por el Bloque Jorge Suárez Briceño, una facción vinculada a Iván Mordisco, uno de los principales líderes de las disidencias de las FARC que operan en esa región. La Registraduría Nacional del Estado Civil confirmó que el ataque fue documentado en un vídeo que circula en redes sociales, donde se observa a los jurados electorales en el suelo del local habilitado como puesto de votación, mientras se escuchan detonaciones en el exterior.
Reacciones y consecuencias del ataque
Ante esta situación, la autoridad electoral comunicó que no fue posible iniciar el proceso de preconteo de votos en el punto de votación afectado. Por su parte, el Ejército Nacional de Colombia corroboró que el artefacto fue lanzado desde un dron y calificó el ataque como «un acto criminal dirigido a generar zozobra entre la población civil y a intimidar a las comunidades en medio de la jornada electoral».
Afortunadamente, las autoridades han señalado que no se registraron víctimas ni daños a la población civil. Este ataque se convierte en el primer incidente armado reportado durante una jornada electoral que, hasta el momento, se había desarrollado con normalidad, más allá de algunos problemas logísticos.
Además, tras el cierre de los colegios electorales, la Registraduría reportó un segundo incidente en el caserío de Corosalito, en el municipio de Chima, en el departamento caribeño de Córdoba, donde personas que se identificaban como testigos electorales sin la acreditación correspondiente amenazaron con provocar disturbios.
El contexto electoral en Colombia
La jornada electoral de este domingo no solo incluía las elecciones para el Senado y la Cámara de Representantes, sino que también se celebraron tres consultas interpartidistas para elegir candidatos presidenciales. A pesar del ataque, el ambiente electoral había estado relativamente tranquilo y con una participación activa de los ciudadanos, que se acercaron a las urnas con la esperanza de influir en el futuro político del país.
El ataque con dron representa un desafío significativo para el proceso democrático en Colombia, poniendo de manifiesto la persistencia de la violencia en algunas regiones del país, a pesar de los esfuerzos por consolidar la paz tras la firma del acuerdo en 2016 con las FARC. La comunidad internacional y las autoridades locales seguirán de cerca los acontecimientos, buscando garantizar la seguridad y la integridad del proceso electoral en el futuro.
