El programa de cría en cautividad del urogallo cantábrico ha alcanzado un hito significativo en 2025 al lograr la cría de 76 polluelos en el centro de Valsemana, situado en la provincia de León. Este resultado marca un récord para la especie, que se encuentra en peligro crítico de extinción, y sitúa la población local en más de 140 ejemplares, lo que representa el 67 % del total nacional.
Un centro de referencia en conservación
El centro de cría de Valsemana ha implementado mejoras en los protocolos de incubación y manejo, lo que ha incrementado notablemente la supervivencia de los polluelos. Según datos oficiales de la Junta de Castilla y León, la mayoría de los polluelos nacieron de ejemplares que también se criaron en este centro, mientras que una parte menor provino de huevos rescatados en el medio natural. Este enfoque ha situado al centro leones entre los proyectos de referencia a nivel europeo en la reproducción de aves amenazadas.
Durante el pasado año, se registraron tasas de fertilidad y eclosión excepcionalmente altas, lo que ha permitido que los 76 polluelos superen ya los primeros meses de vida, una etapa crítica para su supervivencia. Los responsables del centro destacan varios factores que han contribuido a este éxito, como el control estricto de la temperatura, la humedad y el fotoperiodo durante la incubación, así como la implementación de protocolos sanitarios específicos para reducir infecciones.
Desafíos y estrategias de conservación
El urogallo cantábrico, una subespecie endémica de la Cordillera Cantábrica, ha sufrido un colapso poblacional en el siglo XX, pasando de miles de ejemplares en los años 70 a solo unos 300 en la actualidad. Entre las amenazas que enfrenta, se encuentran la fragmentación de su hábitat, la pérdida del sotobosque de arándanos, y el aumento de depredadores, incluidos los humanos.
Los expertos advierten que la cría en cautividad es solo una parte de la solución. La conservación del urogallo depende también de restaurar su hábitat forestal, mejorar la conectividad entre los bosques fragmentados y controlar a sus potenciales depredadores. La liberación de los polluelos en áreas seleccionadas de la Cordillera Cantábrica se prevé como una estrategia clave para reforzar las poblaciones silvestres.
El impacto de estas iniciativas no se limita a la cría en cautividad, ya que el uso de tecnologías avanzadas permitirá monitorizar los movimientos y la supervivencia de los urogallos liberados, lo que contribuirá a entender mejor sus necesidades y amenazas en el medio natural. La esperanza es que, con un enfoque integral en la conservación, se pueda asegurar un futuro más prometedor para esta emblemática especie.
