El H10 Urquinaona Plaza se erige como un destino singular en el centro de Barcelona, donde la historia y la modernidad se entrelazan de manera excepcional. Este hotel, ubicado en un edificio de finales del siglo XIX, invita a los visitantes a explorar su imponente entrada, que destaca por una claraboya que revive el esplendor original del inmueble.
La arquitectura del hotel mantiene la compostura novecentista en su fachada, mientras que el interior ofrece una elegancia extraordinaria. Desde el atrio central, los huéspedes pueden acceder a una galería de habitaciones que desemboca en la reproducción de la claraboya histórica. La escalinata de mármol de Carrara, complementada con una barandilla de forja restaurada, conduce a las plantas superiores con gran solemnidad.
Habitaciones y gastronomía de calidad
Las 75 habitaciones del H10 Urquinaona Plaza se caracterizan por su luminosidad y techos altos, con una paleta cromática clara que amplifica la luz natural. La tecnología integrada de manera discreta asegura un nivel elevado de sofisticación, en diálogo constante con la arquitectura artística del hotel. En la planta superior, destacan las Junior Suites con terraza y jacuzzi, que aportan una dimensión de privacidad, ofreciendo vistas al típico patio interior del Eixample.
La propuesta gastronómica del hotel se despliega en dos espacios complementarios. El restaurante Novecento ofrece un desayuno buffet amplio y bien estructurado, ideal tanto para el viajero de ocio como para el profesional en busca de un comienzo eficaz para su jornada. En contraste, el Bar L’Olivera, dirigido por el carismático Eduardo Díaz, presenta una carta más personal que combina clásicos como las croquetas de jamón ibérico con guiños locales, tales como los crujientes de langostino con romesco.
Un oasis en el corazón de la ciudad
El Jardí, un patio interior adornado con una palmera y un jardín vertical, ofrece una pausa inesperada en el bullicio de la ciudad. Este espacio traduce la lógica del Eixample a una escala más íntima, creando un corazón verde donde el tiempo parece desacelerarse. En la azotea, la terraza Lluna, equipada con una «plunge pool», brinda una nueva perspectiva sobre Barcelona. Desde allí, los tejados y cúpulas forman un perfil reconocible, convirtiéndose en el escenario perfecto para disfrutar de un cóctel al atardecer.
El hotel también cuenta con dos salas de reuniones con luz natural y acceso directo al jardín, completando su perfil híbrido: histórico sin rigidez y contemporáneo sin estridencias. Situado a un paso de las Ramblas, el Paseo de Gracia y la Plaza Cataluña, el H10 Urquinaona Plaza no solo ofrece una ubicación estratégica, sino también una experiencia donde la arquitectura sostiene la estancia y la ciudad se adentra, silenciosa, por la claraboya.
