Dinamarca impulsa la producción de hidrógeno verde sin PFAS

La producción de hidrógeno verde está tomando un nuevo rumbo gracias a una investigación liderada por Dinamarca, que busca eliminar el uso de PFAS, conocidos como «químicos eternos», en los procesos de producción. Este avance es crucial para la transición energética, ya que el hidrógeno verde se considera un pilar fundamental para aprovechar energías renovables como la eólica y la solar.

El proyecto europeo SUPREME, coordinado por la University of Southern Denmark, se centra en el desarrollo de una nueva generación de electroquímicos que operen sin PFAS. La electrolysis con membrana de intercambio protónico (PEM) es esencial para maximizar el uso de fuentes de energía renovables intermitentes, pero su dependencia de materiales costosos y contaminantes ha limitado su escalabilidad.

Desarrollo de soluciones sostenibles

El uso de PFAS en las membranas y componentes internos de los sistemas PEM presenta serios problemas ambientales, especialmente con la reciente decisión de la Unión Europea de avanzar hacia su prohibición. El equipo de investigación, liderado por Merit Bodner en una universidad austriaca, está evaluando alternativas de materiales que no contengan estas sustancias, garantizando a su vez la durabilidad y el rendimiento necesarios en entornos industriales.

En paralelo, el Consejo de Investigación Científica y Tecnológica de Turquía (TÜBİTAK) se encuentra desarrollando membranas microporosas que optimizarán los procesos electroquímicos en los electrolizadores PEM, buscando un equilibrio entre eficiencia operativa y sostenibilidad ambiental.

Reducción de costes y mejora de la sostenibilidad

Otro aspecto clave del proyecto es la reducción del uso de iridio, un metal esencial en los catalizadores actuales, cuya elevada cotización y disponibilidad limitada plantean desafíos significativos. Investigadores daneses, en colaboración con la empresa británica Ceimig, están explorando métodos para reducir hasta un 75% la cantidad de iridio necesaria, además de implementar procesos que permitan recuperar hasta el 90% del material utilizado.

El impacto potencial de esta iniciativa se extiende más allá de mejoras técnicas. El hidrógeno es un insumo fundamental en industrias de gran consumo, como la producción de amoniaco, metanol y acero. Si se logra abaratar y limpiar su fabricación, la descarbonización de estos sectores podría acelerarse de manera significativa.

Asimismo, la optimización de materiales y la reducción de costes abrirían la puerta a nuevas aplicaciones, como el almacenamiento energético a largo plazo, lo que estabilizaría las redes eléctricas alimentadas por energías renovables en momentos de excedente.

La iniciativa cuenta con el respaldo de la Clean Energy Transition Partnership y la cofinanciación de la Comisión Europea, lo que demuestra un modelo de cooperación científica que integra múltiples países y especialidades. Esta colaboración internacional refuerza la seguridad del suministro y disminuye la exposición a tensiones geopolíticas asociadas a materias primas críticas.

Con una duración prevista de tres años, el proyecto SUPREME podría marcar un punto de inflexión en la producción de hidrógeno. La validación continua de materiales libres de PFAS y el perfeccionamiento del reciclaje de catalizadores podrían sentar las bases para una adopción industrial más amplia. Si se cumplen los objetivos, esta investigación no solo transformará la electrolysis PEM, sino que contribuirá a establecer un sistema energético más limpio, competitivo y sostenible, donde el hidrógeno verde desempeñe un papel central.