El legado de Humboldt en el pueblo más vertical de España

En junio de 1799, el naturalista alemán Alexander von Humboldt llegó a Tenerife, donde quedó cautivado por el paisaje del Valle de La Orotava, un momento que marcaría su trayectoria científica y que lo prepararía para su famosa expedición a América.

Considerado el padre de la geografía moderna, Humboldt se encontraba en la isla antes de iniciar su gran aventura por el continente americano, donde exploraría países como Venezuela, Colombia, y México. Junto a su compañero, el botánico francés Aimé Bonpland, Humboldt se propuso ascender al Teide, la montaña más alta de España, pero fue el Valle de La Orotava lo que realmente le dejó sin palabras.

La Orotava: un paisaje impresionante

Al llegar al valle, Humboldt describió la belleza del lugar como uno de los cuadros más armoniosos que había contemplado. Se cuenta que, impresionado, incluso se arrodilló ante tal vista, lo que subraya la profundidad de su admiración.

Utilizando La Orotava como base para su ascenso al Teide, Humboldt y Bonpland realizaron experimentos científicos sobre la composición del aire y la presión atmosférica. Durante su estancia, también visitaron el emblemático Drago Milenario, al que estimó que tenía varios miles de años, describiéndolo como un monumento natural único en el mundo.

La verticalidad del municipio

El territorio de La Orotava se extiende desde el nivel del mar hasta la cumbre del Teide, a 3 715 metros de altura, en una distancia relativamente corta. Este fenómeno geográfico permite observar un cambio drástico en la vegetación en un solo día, desde las palmeras de la costa hasta los pinos y el paisaje volcánico en la cima. Humboldt consideraba que este cambio era un resumen de los climas del mundo en una sola línea vertical.

Esta particularidad geográfica ha llevado a que La Orotava sea reconocida como el municipio más vertical de España. Durante su visita, Humboldt comenzó a desarrollar su teoría sobre la zonación de las plantas, observando cómo la vegetación variaba con la altitud, un hallazgo que sentaría las bases de sus estudios sobre la relación entre clima, relieve y distribución de las plantas.

Más de dos siglos después, La Orotava sigue siendo un lugar clave para entender el paisaje del norte de Tenerife. Su conexión con el viaje de Humboldt es parte de la herencia científica y cultural del pueblo, que rinde homenaje a este gran explorador a través del Mirador de Humboldt, un punto desde donde se puede apreciar la vista que tanto lo impresionó.

En definitiva, la fascinación de Humboldt por el Valle de La Orotava no solo resalta la belleza natural de esta zona, sino que también subraya su importancia en la historia de la ciencia y la exploración.