Con un patrimonio superior a los 400 millones de euros repartidos por Europa en distintos activos inmobiliarios, el nuevo líder de Irán, Mojtaba Jamenei, ha pasado de estar en la sombra de su padre a convertirse en una figura central en la agenda global. Según investigaciones de medios reconocidos como Bloomberg y The Financial Times, su fortuna comenzó a gestarse en 2011, y desde entonces ha mantenido un perfil bajo, evitando que cualquier activo figure a su nombre.
Los servicios de inteligencia occidentales afirman que Jamenei ha estado involucrado en acuerdos financieros que van desde el transporte marítimo en el Golfo Pérsico hasta cuentas secretas en bancos suizos. Para consolidar un imperio de tal magnitud, ha contado con el apoyo estratégico del magnate de la construcción Ali Ansari. Aunque Ansari ha negado cualquier relación personal con Jamenei, los informes sugieren que ha actuado como su principal testaferro, utilizando su posición para mover miles de millones de dólares hacia mercados occidentales, eludiendo las sanciones impuestas por Estados Unidos en 2019.
Un entramado empresarial en Europa
El mayor baluarte de los activos de Mojtaba se encuentra en el Reino Unido, específicamente en Londres, donde el valor de las propiedades identificadas supera los 100 millones de euros. Esta red incluye residencias en algunos de los barrios más exclusivos de la capital británica, como The Bishops Avenue, y se extiende a villas en Dubái, conocidas como el “Beverly Hills de Oriente Medio”, así como hoteles de lujo en Fráncfort y Malorca.
El entramado empresarial ha sido diseñado para acumular una fortuna de 400 millones de euros, funcionando como un sistema de muñecas rusas que garantiza el anonimato absoluto y eludir las sanciones internacionales. La arquitectura financiera se basa en la creación de empresas pantalla en jurisdicciones de opacidad, tales como la Isla de Man, San Cristóbal y Nieves o los Emiratos Árabes Unidos.
En este esquema, una propiedad en Londres o un hotel en Mallorca no pertenecen directamente a Jamenei, sino a una sociedad limitada europea que, a su vez, es propiedad de un fideicomiso en un paraíso fiscal cuyo beneficiario legal es un testaferro. Esta configuración permite fragmentar la titularidad de los activos a través de bufetes de abogados en Suiza y Luxemburgo, logrando que los fondos procedentes de la venta de petróleo iraní se conviertan en activos de lujo en el corazón de Europa sin activar las alertas de los reguladores financieros.
Implicaciones políticas y económicas
Para facilitar sus operaciones en Europa y enmascarar sus vínculos políticos con el régimen de Teherán, Ali Ansari obtuvo un pasaporte chipriota en 2016. Esta ciudadanía por inversión le permitió abrir cuentas bancarias y registrar empresas con mayor facilidad en la Unión Europea, complicando el rastreo de los beneficiarios finales de las transacciones.
La existencia de esta fortuna oculta contrasta con la realidad de pobreza y descontento que vive Irán. Mientras los medios estatales presentan a la familia de Jamenei como practicantes de una vida austera y fiel a los principios de la revolución de 1979, las evidencias de su fortuna secreta alimentan el término peyorativo aghazadeh, que describe a los hijos de la élite que se enriquecen a través de conexiones políticas y nepotismo.
El nombre de Ansari y su vínculo con Mojtaba también están en el centro del escándalo financiero del Banco Ayandeh en Irán, que colapsó en 2025 sumido en deudas y denuncias de préstamos ilegales a sus propios directivos. Este banco fue el principal motor de proyectos como el “Iran Mall”, un centro comercial de lujo en Teherán que servía como núcleo de poder económico para el clan.
En Alemania, las propiedades de Jamenei se concentran en Fráncfort, donde controla el hotel Hilton Frankfurt Gravenbruch a través de la sociedad Allsco. Los registros mercantiles muestran cómo la estructura de propiedad ha cambiado repetidamente para evitar el escrutinio, utilizando a abogados y consultores, como el británico Moris Mashali, para gestionar los acuerdos operativos con grandes cadenas hoteleras internacionales.
Según Bloomberg, el imperio de Jamenei ha prosperado gracias a las debilidades del sistema financiero global, como la falta de transparencia en los registros de propiedad y la aplicación laxa de las sanciones. En el contexto actual de 2026, con la presión militar de Estados Unidos en aumento, el control de estos activos europeos se vuelve vital para garantizar la supervivencia financiera de la cúpula iraní. Estas propiedades no son solo una inversión personal, sino que constituyen un búnker económico y una base de operaciones logística fuera del alcance directo del descontento social que impera en las calles de Teherán.
