Monte-Sión anticipa el Jueves Santo con un montaje a contrarreloj

La Hermandad de Monte-Sión ha iniciado la cuenta atrás hacia el Jueves Santo con un montaje de su paso que se realiza a contrarreloj. Situada en la calle Feria, esta cofradía ha decidido colocar a su titular mariana, la Virgen del Rosario, en su paso de palio antes de lo habitual, no por un deseo de notoriedad, sino debido a las reducidas dimensiones de su capilla. Según explica su prioste, José David, «no es porque queramos salir en las redes sociales, sino por las dimensiones tan pequeñas de la capilla».

El equipo de priostía de la hermandad trabaja en una compleja coreografía que debe seguir un orden estricto por las características del espacio. Primero, es necesario instalar por completo el techo de palio y las bambalinas. Solo tras este paso puede subirse la imagen de la Virgen, evitando que el palio cubra a la Dolorosa. Una vez en su lugar, se procede a montar la candelería y a fundir la cera, culminando con el tradicional acto de la «vela rizada», que involucra a los hermanos más veteranos.

Montaje y logística precisos

El proceso concluye con el «retranqueo», una maniobra que se limita a «tres pasos hacia adelante y tres pasos hacia atrás» debido a la falta de espacio. Tras este movimiento, se introduce el paso del Señor en el templo, momento a partir del cual «no se puede menear ni un alfiler». Esta limitación de espacio obliga a la hermandad a organizarse con una precisión milimétrica, utilizando dos grupos de priostía que trabajan de forma simultánea. Mientras un equipo se centra en el paso de palio, otro se encuentra en el almacén montando el paso de misterio. «Prácticamente tenemos tres días desde que se hace el retranqueo hasta que es la mudá del Señor», detalla José David, lo que pone de manifiesto la intensidad del trabajo.

Uno de los rituales más delicados es la fundición de la cera de la candelería. El equipo prepara una olla con cera pura, que se mezcla con un pegamento suministrado por la cerería para asegurar la fijación de los cirios. Esta mezcla se calienta hasta casi alcanzar el punto de ebullición y se vierte con sumo cuidado en los cubillos de los candelabros, evitando cualquier movimiento que pueda desalinear la cera.

Tradición y novedades para el Jueves Santo

La Virgen del Rosario ya preside su paso ataviada con la saya realizada por Elena Caro y un tocado de mantilla española, regalo para su coronación. Este año, la imagen lucirá además una toca bordada por el taller de bordado en oro de Brenes, una pieza donada gracias al esfuerzo de numerosos hermanos. A estos estrenos se suma una joya de gran valor histórico que la Virgen podría llevar por primera vez este Jueves Santo, un detalle que la hermandad mantiene en secreto, pero que consideran «una noticia bastante importante para la hermandad, para la institución, por la historia y por donde proviene».

El fervor por la cofradía se ha hecho evidente en el primer día de reparto de papeletas de sitio, donde ni la lluvia ha podido frenar las largas colas de hermanos deseosos de acompañar a sus titulares. «A auténticamente desbordados, es una alegría», comentaba el mayordomo segundo, Francisco Javier, ante la masiva afluencia.

Según María, la diputada mayor de gobierno, la cofradía ha experimentado un crecimiento del 17% en los últimos años y de casi un 70% desde 1995. Para la Semana Santa de 2026, se prevé un aumento entre un 10% y un 15% % en el cuerpo de nazarenos, lo que anticipa un Jueves Santo de récord para Monte-Sión.

Este aumento de participantes plantea un desafío logístico considerable. Para organizar la cofradía en la calle, Monte-Sión cuenta con la colaboración de la Hermandad de la Lanzada, que cede sus dependencias para formar los tramos de la Virgen. «Es un día de mucho estrés y de disfrutar, pero con prisa, hasta que lo tenemos todo en la calle», explica la diputada. El bullicio en la casa hermandad es el preludio de un Jueves Santo que Sevilla ya espera con devoción.