El 21 de octubre de 2023, Irán y varios países árabes celebran el Noruz, el nuevo año persa, en medio de un clima de guerra y bombardeos. Miles de iraníes desafiaron las adversidades para participar en las festividades, mientras Israel intensifica sus ataques, resultando en la muerte de varios altos cargos militares iraníes.
Un Noruz bajo fuego
A pesar de los sonidos de disparos y la lluvia, miles de ciudadanos se acercaron al bazar de Tajrish en Teherán para realizar las compras típicas del Noruz, como flores, peces rojos y espejos, elementos esenciales para esta celebración. La festividad, que supera en importancia a las celebraciones islámicas, se desarrolla en un contexto de tensión bélica. El nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, se dirigió a la nación a través de un mensaje escrito, alimentando especulaciones sobre su estado de salud, ya que no ha aparecido en público desde que inició el conflicto. En su discurso, enfatizó la «increíble unidad» del pueblo iraní y su fortaleza frente a las adversidades.
Un Aíd al Fitr marcado por la tristeza
En Líbano, la celebración del Aíd al Fitr se ha visto gravemente afectada por la guerra. Más de un millón de desplazados del sur del país viven en condiciones precarias bajo lonas, sin poder disfrutar de las tradicionales visitas familiares que caracterizan esta festividad. Para muchos, este año la celebración ha perdido su esencia, dejando atrás el reencuentro con seres queridos, especialmente en un contexto marcado por la violencia.
Más muertes y tensiones crecientes
En medio de esta situación, el ejército israelí ha informado sobre la muerte de dos altos mandos iraníes en ataques recientes. Entre ellos se encuentran Ismael Ahmadi, jefe de la División de Inteligencia del Basij, y Mehdi Rastami Shmastan, un alto mando del Ministerio de Inteligencia. Además, la Guardia Revolucionaria de Irán ha confirmado la muerte de su portavoz, el general de brigada Ali Mohamad Naini.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha criticado a los países de la OTAN por no colaborar en la intervención en el Estrecho de Ormuz, sugiriendo que su falta de acción es una de las razones de los altos precios del petróleo. En sus palabras, instó a realizar una maniobra militar que considera sencilla y de bajo riesgo.
Reacciones internacionales y la situación en Ucrania
La prolongación del conflicto ha llevado al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a colaborar con varios países de Oriente Medio para protegerse de los drones iraníes. Zelenski ha confirmado que Estados Unidos ha solicitado asistencia de expertos ucranianos para ayudar a sus aliados en la región.
En el ámbito energético, el director de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, ha advertido que el mundo enfrenta la mayor amenaza energética de su historia, señalando que podrían pasar hasta seis meses para restablecer los flujos de petróleo y gas desde el Golfo Pérsico.
La situación en la región es crítica, con la OTAN trasladando todo su personal de la misión de Irak a Europa y evacuando a los últimos soldados españoles a Turquía. Además, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha acusado a Israel de ser responsable de la muerte de cientos de miles de personas en Oriente Medio, afirmando que pagará las consecuencias de sus acciones.
En un contexto de celebraciones apagadas, la noticia del retorno de casi todas las integrantes de la selección femenina de fútbol de Irán, recibidas como heroínas tras su estancia en Australia, ha traído un rayo de esperanza en medio de la adversidad.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria iraní ha anunciado la detención de 178 personas acusadas de «espiar» para Estados Unidos e Israel, reflejando un ambiente de creciente represión interna en el país.
