La historia del arte en Canarias se enfrenta a una significativa carencia de representación de obras de mujeres artistas, un fenómeno que busca ser remediado mediante la labor de investigación y divulgación. En este contexto, se ha lanzado un llamamiento para la búsqueda de las obras de Tanja Tamvelius, una muralista de origen estonio que dejó una huella importante en el archipiélago. La exposición titulada Tanja Tamvelius. Cartografías de la memoria y del color, inaugurada el 23 de abril de 2024 en el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, tiene como objetivo situar a esta artista en el lugar que merece dentro de la historia del arte canario.
La investigadora y comisaria Yolanda Peralta, junto con la restauradora Katarzyna Zych, han trabajado arduamente para dar visibilidad a la trayectoria de Tamvelius, que se vio marcada por su vida personal en medio de conflictos bélicos y su posterior exilio. Su obra, que fusiona el estilo colorista inspirado en Henri Matisse, está en gran parte dispersa en colecciones privadas, lo que dificulta su acceso y reconocimiento por parte del público general.
El legado artístico de Tamvelius
Tanja Tamvelius, nacida en Reval (actual Tallin, Estonia) en 1901, experimentó el dolor del exilio tras la invasión soviética de su país en la década de 1940. Junto a su hija, se trasladó a Suecia, donde desarrolló su carrera artística y cultivó amistades en el ámbito cultural. Su estilo, caracterizado por el uso de colores vivos y una conexión con la cultura canaria, la llevó a establecerse en Tenerife, donde vivió largas temporadas hasta su fallecimiento en 1969.
La exposición no solo busca dar a conocer su obra, sino también recuperar una memoria artística que ha sido eclipsada por el tiempo y el patriarcado. Peralta destaca la importancia de localizar las obras de Tamvelius, ya que muchas de ellas se encuentran en manos de coleccionistas particulares que, a menudo, desconocen su legado.
Un llamado a la acción
La iniciativa de búsqueda de las obras de Tamvelius se asemeja a campañas exitosas anteriores, como la del Museo del Prado para encontrar obras perdidas de Anton Raphael Mengs. Peralta ha hecho un llamado a la comunidad para que, a través de las redes sociales, se ayude en la identificación y localización de estas piezas artísticas. “Estamos seguras de que hay muchísima obra suya en colecciones particulares en Tenerife y Gran Canaria”, afirma.
La comisaria invita a los propietarios de obras de Tamvelius a compartir información para que se pueda avanzar en el estudio y la contextualización de su legado. Esta búsqueda no solo es un esfuerzo por recuperar un nombre olvidado, sino que también cuestiona la narrativa historiográfica tradicional y amplía el canon del arte canario, reconociendo la contribución de artistas que permanecen en el olvido.
Con la exposición y el llamado a la búsqueda, se espera revalorizar el trabajo de Tanja Tamvelius y devolverle el lugar que le corresponde en la memoria cultural de Canarias, un esfuerzo que podría abrir la puerta a un mayor reconocimiento de las mujeres artistas en la historia del arte.
