En el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, que dejó un saldo de 46 fallecidos, las investigaciones han tomado un giro alarmante. La Guardia Civil ha comenzado a considerar que la vía se pudo romper hasta 22 horas antes del siniestro, pero que el sistema de alerta de Adif no funcionó debido a una calibración incorrecta.
Según las primeras indagaciones, la vía presentó caídas de tensión desde la noche del 17 de enero de 2024, lo que podría ser un indicativo de que la estructura estaba comprometida. A pesar de la existencia de un sistema de seguridad diseñado para detectar roturas, este se encontraba desactivado para evitar falsos positivos, lo que ha despertado la preocupación de los investigadores.
Fallas en el sistema de señalización
El informe preliminar de la Guardia Civil señala que el sistema SAM registró alteraciones eléctricas compatibles con una posible rotura de vía horas antes del accidente. Sin embargo, el sistema de señalización no estaba configurado para emitir alertas automáticas, lo que pone en tela de juicio la fiabilidad de las especificaciones de Adif.
Un documento técnico de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya había indicado la existencia de caídas de tensión anómalas en el tramo afectado, sugiriendo que la rotura podría haber ocurrido entre los kilómetros 319,412 y 318,665. Estas caídas de tensión, que fueron monitorizadas por el sistema operado por Hitachi, mostraron niveles inusuales desde las 21:46 horas del 17 de enero hasta el momento del accidente.
Investigación en curso y testimonios
A medida que avanza la investigación, se han tomado ya 19 declaraciones de maquinistas de las empresas Ouigo, Iryo y Renfe, quienes circularon por la zona en la misma jornada del accidente. A excepción de un testimonio que mencionó un golpe en el lado derecho, el resto no reportó anomalías durante el trayecto.
El análisis de las imágenes de las cámaras de los trenes implicados se encuentra en curso, con el objetivo de obtener más información sobre las circunstancias del descarrilamiento. Aunque todavía no se ha podido establecer una causa definitiva, la CIAF ha encontrado muescas en varios trenes que sugieren la posibilidad de una rotura de riel.
Mientras tanto, la Guardia Civil continúa trabajando para esclarecer todos los aspectos relacionados con el accidente, incluyendo la posibilidad de que las caídas de tensión pudieran haber desencadenado la fatal rotura del riel. Este trágico evento ha puesto de relieve la necesidad de revisar y mejorar los protocolos de seguridad ferroviaria en España.
