A partir de 2026, aproximadamente un tercio de los autónomos en España experimentará un aumento significativo en su cuota mensual, que ascenderá a 135 euros, lo que equivale a 1 620 euros más al año. Esta información ha sido proporcionada por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), que advierte que el ajuste afectará especialmente a los autónomos societarios y a los colaboradores familiares, cuya base mínima de cotización se incrementará hasta los 1 424 euros mensuales.
Este cambio se traducirá en una cuota mensual cercana a los 435 euros, en comparación con las cifras anteriores. Por el momento, estos grupos de autónomos podrán seguir pagando la cuota que tenían en 2025, pero deberán regularizar su situación en 2028, cuando se les exigirá aportar, como mínimo, la cuota correspondiente a la nueva base mínima.
Impacto en el colectivo de autónomos
En España, existen más de 3,4 millones de trabajadores por cuenta propia, de los cuales alrededor de 1,2 millones son societarios o colaboradores. Esto significa que la modificación propuesta afectará a una parte considerable del tejido productivo del país. Según datos de ATA, el perfil más común de los afectados es el de mujeres mayores de 50 años que trabajan en negocios familiares, especialmente en áreas rurales.
Este segmento ya enfrenta vulnerabilidades económicas, dado que uno de cada tres autónomos reporta ingresos equivalentes al salario mínimo o inferiores, lo que limita su capacidad para afrontar aumentos en los costes fijos, como las cotizaciones sociales.
Origen del incremento y posibles soluciones
El aumento de la base mínima de cotización se deriva de la reforma del sistema de cotización aprobada en 2022, que estableció un periodo transitorio. En 2023, la base mínima se fijó en los 1 000 euros, pero la falta de nuevos presupuestos ha llevado a la aplicación de una base superior. Según ATA, sin nuevos presupuestos, esta base debería haberse mantenido congelada.
Un efecto notable de este cambio podría ser el desequilibrio dentro de los mismos negocios, ya que un autónomo podría estar cotizando por una base cercana a los 1 000 euros, mientras que su cónyuge, actuando como colaborador, lo haría por 1 424 euros. Esto resultaría en una cuota de aproximadamente 300 euros para el titular, frente a los 435 euros del colaborador, a pesar de que este último desempeñe un rol secundario en la actividad.
Ante esta situación, ATA ha comenzado a dialogar con varios grupos parlamentarios para revertir el aumento de la cuota, proponiendo incluso una modificación con carácter retroactivo desde enero de 2026. El presidente de ATA, Lorenzo Amor, ha criticado que el incremento se debe a problemas de gestión normativa y no a una mejora de ingresos del colectivo, sugiriendo que el Gobierno debería implementar una normativa específica para corregir este efecto.
El potencial impacto de esta medida es aún más alarmante considerando que la mitad de los autónomos en España supera los 50 años y la edad media se sitúa en 48 años. Además, el trabajo autónomo a menudo se caracteriza por ingresos ajustados y jornadas laborables más largas que las de los asalariados, lo que complica asumir nuevas cargas económicas sin poner en riesgo la viabilidad de sus negocios.
