Con la llegada de la primavera, el aumento de la exposición solar, las temperaturas más cálidas y las horas de luz prolongadas tienen un impacto significativo en la salud de la piel. Según el Instituto Médico Ricart (IMR), este cambio estacional no solo altera el equilibrio cutáneo, sino que también puede agravar patologías existentes y favorecer la aparición de nuevas afecciones dermatológicas.
Uno de los factores más preocupantes es el incremento, a menudo inadvertido, de la exposición a la radiación ultravioleta. Esta exposición acumulada no solo acelera el fotoenvejecimiento, sino que también puede empeorar enfermedades cutáneas preexistentes y favorecer la aparición de dermatosis fotoinducidas. A largo plazo, este tipo de exposición puede provocar daño en el ADN celular, aumentando el riesgo de desarrollar cáncer de piel.
Problemas cutáneos típicos de la primavera
La llegada de la primavera trae consigo problemas cutáneos típicos, como irritaciones en los pliegues, foliculitis y afecciones como la pitiriasis versicolor. Según la especialista de IMR, Marta González, es habitual observar un empeoramiento de patologías como la rosácea o el melasma, así como de enfermedades fotosensibles como el lupus. Además, se presenta la erupción polimorfa luminica, comúnmente conocida como “alergia al sol”.
Ante este panorama, la doctora González enfatiza que no es necesario cambiar por completo la rutina de cuidado de la piel, siempre que esté bien adaptada. Sin embargo, resalta la importancia de reforzar la fotoprotección diaria, recomendando el uso de un fotoprotector solar de amplio espectro con un factor de protección solar de al menos 50, incluyendo protección contra la luz visible y la luz azul para prevenir la aparición de manchas.
Preparativos para el verano
La introducción de antioxidantes en la rutina matinal, como la vitamina C, la vitamina E, la niacinamida o el resveratrol, resulta beneficiosa para combatir el estrés oxidativo generado por la exposición solar. Lejos de ser solo una época de transición, la primavera se presenta como un momento clave para preparar la piel de cara al verano. Comenzar los cuidados con dos o tres meses de antelación permite optimizar la función barrera, introducir activos específicos y realizar tratamientos de forma progresiva y segura.
En algunos casos, también se recomienda complementar la protección con fotoprotectores orales, especialmente en pieles con tendencia a manchas o alta fotosensibilidad, aunque siempre como un complemento y nunca como sustituto de la protección tópica. En consulta, el objetivo durante esta época es recuperar la luminosidad, mejorar la textura y reforzar la calidad cutánea sin agredir la piel.
Entre los tratamientos más habituales destacan Hydrafacial, Carbon peel, mesoterapia con exosomas o polinucleótidos y neuromoduladores, que suavizan arrugas, mejoran la textura y aportan un aspecto más descansado. Para tratar pieles con manchas o signos de fotoenvejecimiento, tecnologías como la Luz pulsada intensa (IPL) o los láseres de picosegundos permiten mejorar el tono y estimular la producción de colágeno.
No obstante, la doctora González advierte que en primavera se suelen optar por peelings superficiales y controlados, especialmente cuando se busca mejorar el tono, la textura o la pigmentación leve, minimizando la inflamación y el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria. Aunque no existen tratamientos prohibidos, algunos procedimientos más agresivos, como ciertos láseres ablativos o el CO2, pueden provocar inflamación y aumentar el riesgo de manchas si hay exposición solar posterior, por lo que suelen posponerse.
En cambio, otras tecnologías como los láseres no ablativos o la radiofrecuencia con microagujas pueden realizarse durante todo el año, siempre bajo supervisión médica. Desde IMR se insiste en que no existe una combinación universal de tratamientos, ya que cada piel requiere un diagnóstico personalizado.
La clave está en conjugar una rutina cosmética adecuada con tratamientos médicos bien indicados. “El objetivo no es solo mejorar el aspecto de la piel, sino también prevenir el daño solar y mantenerla equilibrada y saludable”, concluyen desde el Instituto Médico Ricart.
