Testigos relatan irregularidades en el tratamiento de cuerpos en Valladolid

En un juicio que ha conmocionado a la sociedad vallisoletana, varios testigos han relatado irregularidades graves en el tratamiento de los cuerpos por parte del Grupo Funerario El Salvador. Uno de los testimonios más impactantes fue el de Roberto P., quien, al declarar en la Audiencia Provincial de Valladolid, confirmó que su padre, Moisés, fue encontrado sobre un palé de madera con un cartón que llevaba su nombre. Esta revelación se produjo durante la presentación de fotografías tomadas por un extrabajador de la funeraria, Justo Martín, en el marco de una investigación policial.

Roberto P. recordó que su padre falleció el 22 de agosto de 2013 en Gijón y fue incinerado en las instalaciones de la funeraria en el cementerio de Santovenia. En su declaración, explicó que en junio de 2019, la Policía Nacional le mostró las imágenes, donde pudo reconocer a su padre, quien no estaba en el féretro de zinc en el que había llegado.

“Las imágenes mostraban a mi padre sobre un palé de madera y un cartón sobre el pecho, con su nombre escrito”, afirmó emocionado, subrayando la falta de información y consentimiento por parte de la familia en el proceso de cremación. Roberto P. expresó su “repulsa total” hacia la actuación del grupo funerario, calificándola de una “barbaridad” y una “falta de profesionalidad”.

Testimonios de otras familias afectadas

Otro testimonio desgarrador fue el de María del Carmen B., quien recordó la incineración de su hijo Ismael G., fallecido el 8 de noviembre de 2003. La madre relató cómo, durante el funeral, sintió que todo se hacía con excesiva rapidez, lo que le impidió despedirse adecuadamente de su “niño”. “Me agarré al féretro para estar un rato más con él, pero uno de los trabajadores del Salvador lo metió para dentro y ya no vi nada más”, confesó, añadiendo que, tras recoger las cenizas, surgieron dudas sobre su autenticidad.

Asimismo, María Asunción B. denunció presiones por parte del personal de la funeraria para adquirir un ataúd más caro durante la cremación de su padre, Pedro B., fallecido el 6 de marzo de 2005. “Nos hicieron sentir que nuestro padre se merecía lo mejor”, comentó sobre la decisión de comprar un ataúd de mayor precio, a pesar de que inicialmente habían considerado uno más sencillo.

Reacciones ante las irregularidades

Los testimonios presentados en el juicio han generado una ola de indignación entre los presentes. Javier L., cuyo padre falleció el 23 de noviembre de 2014, criticó la negativa del personal de la funeraria a permitir que su madre viese el cuerpo antes de la incineración, calificando la actuación de la funeraria de “intolerable” e “inhumana”.

Las penas más severas que se contemplan en este caso son para la esposa del empresario fallecido, María del Rosario V.L., y sus hijos, quienes podrían enfrentarse a 20 años de prisión por diversos delitos, incluyendo organización criminal y apropiación indebida. El Ministerio Público ha solicitado penas específicas que suman hasta cinco años por la constitución de organización criminal y hasta siete años y seis meses por delitos de estafa.

Este juicio ha puesto de relieve la necesidad de una revisión profunda de los procedimientos en las funerarias y ha dejado al descubierto el dolor y la angustia de muchas familias que han sentido que sus seres queridos no recibieron el trato digno que merecían en sus últimos momentos. A medida que avanza el proceso, la sociedad espera respuestas y justicia ante estas acusaciones tan graves.