La conexión entre Orban, Sánchez y Abascal: un análisis crítico

La reciente expulsión del poder de Viktor Orban en Hungría ha despertado un debate en Europa sobre las conexiones entre su gobierno y la política española, especialmente en relación con Santiago Abascal y Pedro Sánchez. Más allá de ser parte de la misma Unión Europea, hay motivos que nos tocan de cerca, ya que Orban ha mantenido vínculos con Vox, el partido de Abascal, que comparte ciertos aspectos ideológicos.

Sin embargo, como ha señalado Miguel Ángel Benedicto en este periódico, la verdadera conexión política no es entre Abascal y Orban, sino entre Pedro Sánchez y el líder húngaro. Ambos comparten un plano institucional que incluye el control de los fondos públicos y el manejo del sistema legislativo. Este paralelismo es fundamental y se extiende a otros aspectos como el intento de controlar la judicatura y la prensa en sus respectivos países.

Las estrategias de control de Sánchez y Orban

Orban ha implementado reformas que le permiten colocar jueces afines en el Tribunal Constitucional, forzando jubilaciones de magistrados y creando un sistema de control sobre la judicatura. Igualmente, ha capturado la Fiscalía y el Tribunal de Cuentas, lo cual ha despertado críticas en la Comisión Europea. Sánchez, por su parte, ha mostrado avances en el intento de controlar la justicia en España, aunque su enfoque ha sido más sutil, como es el caso de la nueva Ley de enjuiciamiento criminal.

Ambos líderes han sido objeto de críticas por su política de control sobre los medios de comunicación. Mientras Orban ha establecido un Consejo de Medios que actúa como un órgano de censura, Sánchez ha mantenido un discurso que, aunque no ha llegado a la censura abierta, se asemeja a un control orwelliano sobre la prensa, pidiendo una adhesión inquebrantable a su ideología.

La situación de la izquierda en Europa

La perspectiva de que Pedro Sánchez pueda seguir los pasos de Orban en términos de control político provoca inquietud, especialmente considerando que en Hungría, los partidos de izquierda han sido prácticamente desplazados del Parlamento. El partido más centrista, Tisza, se encuentra a la derecha de Vox, lo que refleja un cambio notable en el panorama político europeo.

Las conexiones entre Vox y el partido de Orban, Fidesz, son evidentes, desde alianzas europeas hasta similitudes ideológicas que incluyen el nacionalismo y el rechazo a las ideas «woke». Sin embargo, es crucial señalar que las ambiciones de Sánchez van más allá de las de Abascal, ya que su deseo de enriquecerse y beneficiar a sus aliados políticos presenta un paralelismo inquietante con el húngaro.

En conclusión, el análisis de las conexiones entre Orban, Sánchez y Abascal revela un entramado de intereses políticos y estrategias de control que amenazan la esencia democrática en Europa. Aunque las circunstancias y los contextos son diferentes, los paralelismos son claros y merecen un seguimiento exhaustivo por parte de los ciudadanos y de las instituciones europeas.