Personas con VIH pueden recibir trasplantes hepáticos sin riesgo de cáncer

Un estudio prospectivo multicéntrico realizado en España ha revelado que las personas que viven con VIH pueden someterse a un trasplante hepático sin que esto conlleve un aumento del riesgo de desarrollar cáncer tras la intervención. Este trabajo, liderado por expertos del Grupo de Estudio del SIDA de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (GeSIDA), ha sido gestionado a través de la Fundación SEIMC-GESIDA y ha contado con la colaboración de investigadores del CIBER de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC) y de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD).

Este estudio es el primero de su tipo a nivel mundial y ha sido publicado en la prestigiosa revista Clinical Infectious Diseases, asociada a la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (IDSA). Los resultados del análisis ofrecen «evidencia sólida» sobre los beneficios del trasplante de órganos en personas con VIH, una población que ha sido objeto de preocupación respecto al riesgo de cáncer debido a la carga de inmunosupresión y la infección por el virus.

Detalles del estudio y hallazgos clave

El análisis incluyó a una cohorte de 272 receptores con VIH y 816 receptores sin infección, todos ellos trasplantados de hígado entre 2002 y 2012, y seguidos durante un periodo medio que superó los cinco años. Se excluyeron del estudio la recurrencia del carcinoma hepatocelular y los cánceres cutáneos no melanoma, centrando la investigación en tumores sólidos y hematológicos clínicamente relevantes.

Los resultados mostraron que, a pesar de que las personas con VIH eran ligeramente más jóvenes en el momento del trasplante, la incidencia de cáncer fue comparable entre ambos grupos. Durante el seguimiento, el 5,9% de las personas con VIH desarrolló un tumor maligno, en comparación con el 7,5%% de los receptores no infectados, una diferencia que «no alcanzó significación estadística». La incidencia acumulada a cinco y diez años fue «prácticamente idéntica» en ambos grupos, situándose en torno al 6% y 12-13%%, respectivamente.

Conclusiones y repercusiones

Los tumores más frecuentemente diagnosticados tras el trasplante fueron el linfoma no Hodgkin, el cáncer de pulmón y los cánceres de cabeza y cuello, un patrón similar al descrito en la población general trasplantada. Además, no se observaron diferencias significativas entre personas con y sin VIH en términos de momento de aparición, distribución de tipos tumorales y estadio en el momento del diagnóstico de cáncer.

Un hallazgo relevante fue que la supervivencia tras el diagnóstico de cáncer no varió según el estado serológico. Los investigadores indicaron que el único factor asociado al desarrollo de tumores fue la mayor edad en el momento del trasplante, reforzando la idea de que el riesgo está más relacionado con el envejecimiento y la exposición acumulada a factores carcinogénicos que con la infección por VIH en sí misma.

El doctor José María Miró, del Hospital Clínic de Barcelona y del centro de investigación IDIBAPS, subrayó que estos resultados contribuyen a disipar preocupaciones históricas sobre el trasplante de órganos sólidos en personas con VIH. «La evidencia generada indica que, en el contexto actual de tratamiento antirretroviral eficaz y seguimiento especializado, esta población no presenta un perfil de riesgo diferencial», afirmó.