La fibromialgia afecta al 70% de los pacientes con trastornos emocionales

El 20 de abril de 2023, el jefe del servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud Córdoba, el doctor Manuel Romero, presentó los resultados de un estudio que pone de manifiesto la conexión entre la fibromialgia y los trastornos afectivos. Según sus hallazgos, «la fibromialgia no puede entenderse únicamente como un síndrome de dolor crónico», ya que hasta el 70% de los pacientes presenta síntomas de ansiedad, depresión u otros trastornos emocionales que requieren tratamiento específico.

Este estudio, realizado en la Universidad de Alcalá y basado en una revisión exhaustiva de la literatura científica internacional publicada entre 2007 y 2025, revela la compleja relación entre el dolor crónico y la salud emocional. Según los datos analizados, entre el 25% y 65% de las personas con fibromialgia sufren depresión, mientras que la ansiedad afecta a hasta 70% de los casos. Además, se identifica que el trastorno bipolar está presente en aproximadamente uno de cada cuatro pacientes y que el trastorno por estrés postraumático se detecta en alrededor del 10%.

Relación entre el dolor y la salud emocional

El doctor Romero subraya que «estas cifras desmontan definitivamente la visión tradicional de la fibromialgia como un proceso exclusivamente físico». Asegura que los trastornos afectivos son parte nuclear del síndrome, no solo una consecuencia secundaria. «La emoción amplifica el dolor y este alimenta la afectividad negativa», explica, enfatizando que ignorar ambos aspectos puede llevar a la cronificación de la enfermedad.

El estudio demuestra que el dolor y la emoción comparten mecanismos biológicos clave que explican esta interdependencia clínica. Entre estos mecanismos se encuentran la sensibilización central, que amplifica la percepción del dolor, y alteraciones en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que están vinculados al estado de ánimo y a la percepción dolorosa. También se mencionan la disfunción del eje del estrés con niveles alterados de cortisol y la neuroinflamación de bajo grado.

Implicaciones en el tratamiento y la calidad de vida

El doctor Romero advierte que «ignorar la dimensión emocional de la fibromialgia tiene un impacto directo en la vida del paciente y en el sistema sanitario». Las consecuencias incluyen mayores tasas de discapacidad funcional, peor adherencia a los tratamientos y un aumento en las consultas médicas. «Un paciente con fibromialgia y depresión no puede ser tratado solo con analgésicos», señala, subrayando que sin atender la salud emocional se está tratando solo la mitad de la enfermedad.

El estudio concluye que los mejores resultados clínicos se obtienen mediante un abordaje integral y multidisciplinar, que combine farmacoterapia neuromoduladora, psicoterapia estructurada, ejercicio aeróbico adaptado y adecuada educación al paciente. Este enfoque no solo contribuye a reducir el dolor, sino que mejora significativamente la calidad de vida y disminuye la discapacidad asociada a la enfermedad.

En esta línea, el doctor Romero aboga por «avanzar hacia una medicina más personalizada en fibromialgia». Propone la identificación de biomarcadores emocionales y neurobiológicos para clasificar mejor a los pacientes y ajustar los tratamientos. «La fibromialgia del futuro debe tratarse como una enfermedad de interacción cuerpo y mente, con perfiles clínicos diferenciados», concluye, enfatizando que solo así se podrán ofrecer tratamientos verdaderamente eficaces.