Un nuevo fármaco, conocido como asundexian, ha demostrado reducir en un 26% el riesgo de sufrir un segundo ictus en pacientes que ya han padecido un accidente cerebrovascular isquémico, sin aumentar el riesgo de hemorragias. Este avance se ha evidenciado en el ensayo clínico internacional de fase III denominado OCEANIC-STROKE, en el que han participado centros de Galicia, y que puede marcar un antes y un después en el manejo del ictus.
Los resultados del estudio, presentados recientemente, se han obtenido en pacientes con ictus isquémico no cardioembólico y en aquellos con accidente isquémico transitorio (AIT) de alto riesgo. Esto incluye a personas que han tenido un infarto cerebral no relacionado con un trombo del corazón y a pacientes con síntomas compatibles con un ictus incipiente. En el ensayo, el asundexian fue comparado con un placebo, mostrando una reducción significativa en las recurrencias de ictus sin incremento de hemorragias graves.
Innovación en el tratamiento del ictus
El doctor Pablo Vicente Alba, neurólogo del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo y subinvestigador del estudio, ha destacado la importancia de este nuevo enfoque. «El Factor XI forma parte de la cascada de coagulación, pero hasta ahora no existían tratamientos dirigidos específicamente a este mecanismo», explica. Uno de los aspectos más significativos de este hallazgo es su perfil de seguridad, dado que la principal preocupación en los tratamientos anticoagulantes es el riesgo de sangrado. «Que un fármaco haya demostrado eficacia sin aumentar este riesgo es clave para su posible uso clínico», añade Vicente Alba.
A día de hoy, la prevención secundaria del ictus se basa en el uso de antiagregantes plaquetarios y el control de factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión y la diabetes. La introducción de asundexian podría ampliar las opciones de tratamientos anticoagulantes para pacientes que hasta ahora no estaban indicados para recibirlos.
El impacto del ictus en España
El ictus es una de las principales causas de mortalidad y discapacidad, registrándose alrededor de 120.000 nuevos casos al año en España. Es la primera causa de muerte en mujeres, la tercera en hombres y la principal causa de discapacidad adquirida en adultos. Además, su impacto económico asciende a 9.000 millones de euros anuales, lo que subraya la relevancia de la prevención secundaria. «Las personas que han sufrido un ictus tienen un alto riesgo de repetirlo, por lo que es fundamental actuar sobre los factores de riesgo y establecer tratamientos preventivos eficaces», enfatiza el especialista.
España ha jugado un papel clave en el desarrollo del estudio OCEANIC-STROKE, liderando el reclutamiento por número de pacientes per cápita a nivel mundial, con 26 centros públicos implicados. Hospitales como el Álvaro Cunqueiro, el Clínico Universitario de Santiago y el Universitario de A Coruña han contribuido con cerca de medio centenar de pacientes al ensayo.
El doctor Vicente también apunta que «cada vez se le está dando más importancia a la investigación clínica», lo que permite ofrecer tratamientos que podrían ser beneficiosos para los pacientes y continuar avanzando en la medicina. Aunque todavía no hay una fecha concreta para la incorporación del asundexian a la práctica clínica habitual, los expertos coinciden en que este avance podría transformar el abordaje del ictus en los próximos años.
La investigación también abre la puerta a futuras exploraciones en otras enfermedades trombóticas. Mientras tanto, los especialistas insisten en la necesidad de la prevención y la detección precoz. Reconocer los síntomas a tiempo y activar los servicios de emergencia es crucial para minimizar el impacto de esta enfermedad, cuya incidencia sigue en aumento, en gran parte debido al envejecimiento de la población. «Lo más importante es seguir trabajando en la educación sanitaria para que la detección del ictus sea lo antes posible y tratar a todos los pacientes que podamos», concluye el especialista.
