El investigador social Tom Kucharz ha expuesto en su ponencia titulada «Desarmar el negocio de la guerra: por una geopolítica de la paz» las complejidades del actual sistema bélico y sus beneficiarios. Kucharz sostiene que el papel colonial e imperialista de España no ha cesado, sino que ha cambiado de forma, adaptándose a nuevas realidades económicas y políticas.
En su análisis, Kucharz destaca que el 65% de las armas adquiridas por los estados miembros de la Unión Europea provienen de Estados Unidos, lo que refleja una dependencia alarmante del armamento estadounidense. En los últimos tres años, las importaciones de armas se han duplicado, y el gasto militar ha experimentado un aumento significativo, señalando una tendencia preocupante en la militarización del continente.
Las consecuencias de la guerra en la economía
El investigador también aborda cómo los combustibles fósiles, especialmente a raíz de conflictos como la guerra en Irán y la invasión rusa en Ucrania, han beneficiado a grandes empresas petroleras y de gas, mientras que las clases trabajadoras son las que finalmente asumen el costo. A su juicio, este escenario económico no solo afecta al sector energético, sino que también impacta en la industria agroalimentaria y tecnológica. Un ejemplo es la empresa Palantir, que, con vínculos a la administración estadounidense, ha estado involucrada en contratos con el Ministerio de Defensa de España, participando en operaciones controvertidas, como la utilización de drones en conflictos bélicos.
Ante la pregunta de si en los conflictos pesa más el factor económico o el ideológico, Kucharz señala que existe un declive en la hegemonía de Estados Unidos, amenazada por el ascenso de China. Este debilitamiento ha llevado a diversos sectores en EE. UU. a proponer diferentes estrategias: desde el enfoque en la reconstrucción económica interna hasta la confrontación militar con potencias emergentes como China.
El legado colonial y su impacto actual
El papel de España en los conflictos bélicos no debe subestimarse. Kucharz argumenta que el rechazo de Pedro Sánchez a la guerra se limita al reconocimiento de la invasión de Irán, sin abordar el régimen bélico en su totalidad. La falta de un debate interno real en el PSOE sobre su pertenencia a la OTAN y a los planes belicistas de la UE deja entrever una desconexión entre las promesas políticas y la realidad.
El investigador también recuerda la historia de España como poder colonial, destacando genocidios y violaciones de derechos humanos que no han sido reconocidos. A su juicio, la falta de justicia histórica implica que la sociedad española debe replantearse su papel en el mundo y asumir responsabilidades, especialmente en términos de consumo y explotación de recursos naturales.
Kucharz concluye que es fundamental organizarse comunitariamente y fomentar el espíritu de solidaridad para enfrentar los futuros conflictos por recursos. La resiliencia, según él, se construye a través de una economía local y un compromiso con la protección del medio ambiente, ya que sin naturaleza no hay vida.
Las reflexiones de Tom Kucharz invitan a reconsiderar las dinámicas de poder y los intereses económicos detrás de los conflictos bélicos, así como el papel que España sigue desempeñando en este complejo escenario global.
