Un retrato de María de Velasco podría estar en Cuéllar

Un reciente estudio de la historiadora del arte Silvia Olmos sugiere que un retrato tradicionalmente atribuido a María de Mendoza, que actualmente se encuentra en un museo de Italia, podría representar en realidad a María de Velasco, la tercera esposa del primer duque de Alburquerque. Esta revelación se presentó durante una conferencia en Cuéllar, donde Olmos expuso sus investigaciones sobre la historia del edificio de San Francisco y su conexión con el linaje de los Alburquerque.

La historiadora, con fuertes vínculos en la región, manifestó su interés por la historia de San Francisco y cómo ha caído en el olvido. Su trabajo se ha centrado en la figura del primer duque y sus esposas, destacando la relevancia de María de Velasco, quien proviene de una familia noble, los Condestables de Castilla. Según Olmos, María de Velasco desempeñó un papel crucial en el desarrollo artístico del convento.

Un matrimonio complejo y su legado artístico

Durante la conferencia, Olmos también abordó la historia de Beltrán de la Cueva, desde su llegada a la corte de Enrique IV hasta el ascenso de su poder. La investigadora recordó que, tras el matrimonio del duque con Mencía de Mendoza y su posterior fallecimiento, este impulsó el patronazgo del convento y mostró un creciente interés por la construcción de su panteón funerario, así como por las remodelaciones en la cabecera del templo.

El tercer matrimonio del duque con María de Velasco, a pesar de su complejidad inicial, se desarrolló de manera cordial. De hecho, se menciona que su futuro esposo llegó a ser secuestrado por su tío para forzar el pago de la dote exigida. A pesar de este inicio conflictivo, el matrimonio prosperó y María de Velasco se ocupó de diversas cuestiones del ducado, además de tener descendencia.

Investigación sobre el retrato y su contexto histórico

En el transcurso de su investigación sobre el sepulcro y el interior de San Francisco, Olmos descubrió en el archivo diocesano de Segovia una fotografía del interior del templo, acompañada de una carta datada en 1877, en la que un sacerdote solicitaba ayuda ante el deterioro del edificio. En esa imagen se podían observar varias piezas del antiguo retablo, y una de ellas le resultó familiar, la cual se encuentra actualmente en el museo Civici di Reggio Emilia, en Italia. Este cuadro representa a una mujer acompañada de Santo Domingo de Guzmán, y aunque se había asociado con Mencía de Mendoza, las investigaciones de Olmos sugieren que podría ser María de Velasco.

Olmos también sostiene que María de Velasco pudo haber influido en la composición de la iglesia de San Francisco, donde se observa una clara impronta del arte burgalés de su época. Su análisis se apoya en elementos como la heráldica, el libro de Horas, la joyería, la vestimenta y los tejidos, características que sitúan la imagen en el contexto temporal en el que vivió María de Velasco.

La investigación prosigue, centrándose en el recorrido de la tabla, sobre la que existe un vacío documental entre 1877 y 1933, con el objetivo de identificar con precisión a la persona retratada y confirmar que la obra tiene su origen en la iglesia de San Francisco de Cuéllar.