Ola de atentados terroristas sacude la campaña electoral en Colombia

La reciente ola de atentados terroristas en Colombia ha impactado drásticamente la campaña electoral. En solo 48 horas, un ataque en la carretera Panamericana dejó un saldo trágico de 14 muertos y 38 heridos, lo que ha intensificado la polarización política en el país. Este hecho ha llevado a los candidatos a centrarse nuevamente en la política de seguridad, un tema que había quedado relegado en el debate público.

Iván Cepeda, candidato presidencial de la extrema izquierda, insinuó que el ataque podría haber sido orquestado por sus rivales políticos, aunque no los nombró directamente. Su mensaje en redes sociales acusaba a sectores de extrema derecha de intentar desestabilizar el país. «Estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha», escribió Cepeda, pidiendo a las autoridades que investiguen con rigor las motivaciones detrás de los atentados.

Reacciones políticas y acusaciones mutuas

Desde el otro lado del espectro político, la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia, criticó al presidente Gustavo Petro por su manejo de la seguridad y por no actuar rápidamente en el sureste del país, donde las Farc-Ep han intensificado sus ataques. «Debería estar visitando a las familias afectadas y apoyando a nuestros soldados», declaró Valencia, quien encabeza una coalición de centro y derecha.

Valencia afirmó que la violencia actual es consecuencia directa de la fallida política de Paz Total del gobierno, señalando que los grupos ilegales están dominando varios municipios. Su propuesta de nombrar a Álvaro Uribe como ministro de Defensa, en caso de ganar las elecciones, ha generado controversia, pero ha sido un punto central en su campaña.

Por su parte, Abelardo de la Espriella, un candidato outsider de derecha, ha enfatizado la necesidad de una respuesta dura contra la criminalidad. En un video difundido en sus redes sociales, calificó a los «narcoterroristas» de «miserables» y prometió convertirlos en «objetivo militar».

Contexto de violencia y respuesta gubernamental

El gobierno ha señalado a las Farc-Ep, y particularmente a alias Iván Mordisco, como responsables del ataque en Cajibío. Este atentado, que implicó el uso de un cilindro bomba contra un autobús, representa uno de los incidentes más mortales en años recientes. Según fuentes oficiales, el ataque dejó un enorme cráter en la carretera, interrumpiendo el tráfico entre los departamentos de Cauca y Nariño.

Expertos en defensa advierten que la falta de acción eficaz por parte del gobierno ha permitido que la violencia se intensifique. Aseguran que el desmantelamiento de la inteligencia militar ha contribuido a esta situación, siendo un factor clave en la incapacidad del gobierno para prevenir ataques.

Los recientes atentados no solo han obligado a los candidatos a adoptar posturas defensivas, sino que también han reforzado la polarización política en el país. Francisco Santos, exvicepresidente, opinó que aunque la Paz Total ha generado más violencia, no afectará el apoyo que Cepeda pueda recibir en las elecciones.

La situación en Colombia se complica aún más con la guerra en el Catatumbo, donde diversas disidencias de las Farc-Ep y el ELN continúan perpetrando asesinatos y secuestros, lo que ha generado un clima de miedo y desesperación entre la población. La inseguridad se ha convertido en un tema central en la campaña electoral, dejando a los ciudadanos en un estado de incertidumbre frente a un futuro que parece sombrío.