Las autoridades chinas han decidido prohibir la adquisición de la plataforma de inteligencia artificial (IA) Manus por parte de la empresa estadounidense Meta, que se había acordado por un monto de 2.000 millones de dólares. En un breve comunicado publicado el 15 de octubre de 2023, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reformas (CNDR) indicó que esta decisión se toma en el marco de una política de restricción de inversiones extranjeras en el sector tecnológico chino.
El veto a la operación, que fue anunciada a finales de diciembre de 2022, marca un acontecimiento significativo en la relación entre Estados Unidos y China, que se encuentran en medio de una intensa guerra comercial desde 2018. La CNDR explicó que ha “prohibido la inversión extranjera” en Manus y ha instado a las partes involucradas a cancelar la operación. Esta decisión se dio a conocer a través del departamento encargado de investigar la seguridad de las inversiones extranjeras, que se limitó a señalar que se tomó “con arreglo a las leyes y normativas” del país.
En enero de 2023, Pekín ya había señalado que “evaluaría e investigaría” la compatibilidad de la operación con el marco legal que regula la venta de tecnología al extranjero y las inversiones exteriores. El portavoz del Ministerio de Comercio, He Yadong, afirmó que “las empresas que lleven a cabo inversiones en el exterior, exporten tecnología, transfieran datos o acuerden fusiones y adquisiciones transfronterizas deben cumplir con las leyes chinas”.
El contexto de la decisión y el futuro de Manus
La decisión de las autoridades chinas ocurre en un contexto donde Manus, que se había trasladado a Singapur, fue adquirida por Meta, propietario de plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp, todas ellas prohibidas en territorio chino. Las pesquisas sobre Manus se intensificaron a raíz de esta mudanza y la posterior venta, lo que ha llevado a expertos a sugerir que su salida de China está relacionada con las restricciones estadounidenses a la inversión en empresas tecnológicas chinas. Esto forma parte de un intento por parte de la empresa de distanciarse de la supervisión de los reguladores en ambos países, que han estado en una situación de constante tensión.
La mudanza de la sede tuvo lugar tras una ronda de financiación liderada por la firma estadounidense Benchmark, lo que refleja un patrón en el que diversas empresas chinas están trasladando sus operaciones a países como Singapur en busca de reducir los riesgos geopoliticos. Sin embargo, esta estrategia también ha atraído la atención de Pekín, que teme que estas maniobras sean una forma de eludir la supervisión de sus organismos reguladores.
Implicaciones para el sector tecnológico
La prohibición de la adquisición de Manus pone de relieve las crecientes dificultades que enfrentan las empresas estadounidenses en el contexto del actual clima de restricciones comerciales y de inversión. Tras la explosión de DeepSeek, Manus había captado la atención del sector por el lanzamiento, en marzo de 2022, de una versión preliminar de su asistente de IA, que se presentó como un agente de IA de uso general, capaz de realizar tareas con menos órdenes que otros chatbots.
En consecuencia, la decisión de China podría tener un impacto significativo en la forma en que las empresas tecnológicas operan y se expanden en el mercado internacional, especialmente en el contexto de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China. La vigilancia de Pekín sobre las operaciones de inversión extranjera en su territorio parece estar lejos de disminuir, y el futuro de Manus y otras plataformas tecnológicas chinas podría depender de la evolución de estas relaciones internacionales.
