Casi cien países exigen a la ONU la apertura del Estrecho de Ormuz

El Estrecho de Ormuz ha vuelto a convertirse en un tema candente en el ámbito internacional, con un total de **96 países** que han respaldado un documento presentado ante la **ONU**, exigiendo la reapertura de esta crucial vía marítima «sin trabas» ni «tasas». Esta solicitud se produce en el contexto de las tensiones entre **Estados Unidos** e **Irán**, donde Washington ha rechazado la última propuesta de acuerdo de Teherán, mientras se esfuerza por mantener abierto este importante paso comercial.

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La declaración conjunta, liderada por **Bahrein**, subraya la importancia del libre tránsito por el Estrecho, considerándolo un «pilar fundamental de la seguridad y la prosperidad mundiales». En este sentido, los firmantes han argumentado que el cierre del estrecho y los continuos ataques en la zona suponen una amenaza para la seguridad internacional y para los derechos de navegación.

La preocupación por las repercusiones globales de las acciones iraníes ha sido evidente, con la declaración señalando que estas están elevando los costos de transporte y causando crisis en los mercados energéticos, afectando incluso a economías vulnerables como las de **Liberia**, **Etiopía** y **Sierra Leona**. Además, el comunicado promete un compromiso de apoyo a la **Organización Marítima Internacional** y colaboración con el sector naviero para reanudar las operaciones en cuanto las condiciones lo permitan.

En el **Consejo de Seguridad de la ONU**, se discutió este mismo lunes la situación en el Estrecho de Ormuz, donde varios de los países firmantes expusieron sus argumentos. El secretario general de la ONU, **António Guterres**, instó a las partes en conflicto a dialogar y a permitir la apertura del paso «sin peajes» ni «discriminación».

Por su parte, el embajador iraní ante la ONU, **Amir Saeid Iravani**, acusó a Estados Unidos de militarizar el estrecho, afirmando que este se utiliza para apoyar ataques en la región y para el traslado de equipo militar destinado a acciones hostiles contra Irán. Iravani también rechazó las acusaciones de otros países, argumentando que carecen de fundamento jurídico y que su preocupación por la seguridad marítima es inconsistente con sus acciones.

El diplomático iraní denunció el «bloqueo marítimo» impuesto por Estados Unidos, que incluye la incautación de buques iraníes y la detención de sus tripulaciones. Esta conducta, afirmó, constituye un acto de agresión y piratería, responsabilizando a Estados Unidos y a sus aliados por cualquier interrupción en el transporte marítimo en la región.

Iravani defendió que Irán, como principal Estado ribereño del estrecho, ha tomado medidas necesarias en consonancia con el Derecho Internacional para salvaguardar la navegación segura. Según él, estas decisiones buscan equilibrar los intereses de seguridad de los Estados ribereños y la continuidad del tráfico marítimo en un entorno volátil.

En resumen, el embajador iraní enfatizó que «la estabilidad y la seguridad duraderas en el golfo Pérsico solo se lograrán mediante un cese permanente de la agresión contra Irán», acompañado de garantías creíbles de no repetición y el respeto a los derechos soberanos del país.