Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha realizado un descubrimiento fundamental en la comprensión de la fibrosis hepática, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo y que puede progresar hacia cirrosis y cáncer de hígado. El estudio, publicado el 28 de abril de 2023 en la revista Nature Metabolism, identifica un mecanismo clave que involucra a las células epiteliales biliares (BEC), las cuales son ahora vistas como reguladores activos de la salud del hígado en lugar de meras reservas de células regenerativas.
Las células BEC, que forman los conductos biliares encargados de transportar la bilis, han sido objeto de estudio por su papel en la prevención del daño hepático. Según Paula Sánchez, primera autora del estudio, «las células BEC son reguladores activos de la salud del hígado». Este hallazgo resalta la importancia de estas células en la formación de una barrera eficaz que impide que la bilis, en condiciones normales, entre en contacto con el tejido hepático, evitando así daños.
Mecanismo de regulación en el hígado
El estudio revela que, bajo condiciones normales, las células BEC expresan una proteína llamada FXR, que actúa como un sensor de los ácidos biliares. Cuando la bilis circula por los conductos biliares, FXR detecta estos ácidos y se une a ellos, activando la producción de otra proteína denominada YAP. Esta acción promueve la formación de moléculas de adhesión que mantienen las células BEC cohesionadas, evitando que la bilis se filtre hacia el tejido hepático.
Sin embargo, en ciertas enfermedades o condiciones genéticas, la función de FXR puede verse comprometida, lo que provoca una proliferación excesiva de las células BEC. Esta proliferación, combinada con la debilidad de la barrera que deberían formar, permite que los ácidos biliares lleguen al parénquima hepático, activando células estrelladas que generan cicatrices y provocan fibrosis.
Implicaciones clínicas y futuras terapias
La investigación también ha puesto de manifiesto que la pérdida de receptores FXR en las células BEC acelera la progresión de la fibrosis a cirrosis. Esto sugiere que el control de la señalización FXR-YAP podría ser clave para desarrollar terapias más seguras y efectivas. Según Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO, «comprender cómo responden los distintos tipos de células del hígado permitirá seleccionar mejor a los pacientes candidatos a terapias dirigidas a FXR».
Además, el estudio ayuda a explicar los efectos secundarios observados tras la administración de ácido obeticolico (OCA), un tratamiento de segunda línea para enfermedades como la colangitis biliar primaria. En algunos pacientes, se ha observado un empeoramiento de la fibrosis tras su uso, lo que podría estar relacionado con una disfunción de FXR en las células BEC de estos pacientes, alterando así la respuesta esperada al fármaco.
Este avance no solo mejora la comprensión del funcionamiento del hígado, sino que también abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas personalizadas para abordar la fibrosis hepática y sus complicaciones, marcando un paso significativo hacia tratamientos más eficaces y adaptados a las necesidades individuales de los pacientes.
