La hepatitis C ha experimentado una notable disminución entre las personas con VIH en España, según un estudio coordinado por investigadores de GeSIDA. Esta investigación revela que la coinfección por VIH y el virus de la hepatitis C ha pasado del 46 por ciento en 2002 a menos del 1 por ciento en la actualidad, gracias a la introducción de los antivirales de acción directa disponibles en España desde 2015.
Publicada en la revista Clinical Infectious Diseases, la investigación analiza la evolución de esta coinfección entre 2002 y 2023 en decenas de hospitales de todo el país. En el año 2002, el 60,8 por ciento de las personas con VIH presentaban anticuerpos frente al virus de la hepatitis C (VHC), y el 46,3 por ciento tenía infección activa. Veinte años después, la seroprevalencia ha disminuido al 27,4 por ciento, con una infección activa situada en el 0,9 por ciento.
Evolución de la infección y patrones de transmisión
El estudio también destaca cambios significativos en los patrones de transmisión del VIH durante este periodo. La proporción de casos asociados al uso de drogas inyectables ha caído del 55 por ciento al 21 por ciento, mientras que los diagnósticos entre hombres que tienen sexo con hombres han aumentado del 17 por ciento al 46 por ciento.
Un factor clave en esta mejora ha sido el aumento en la cobertura de tratamiento frente al VHC, que ha pasado del 23 por ciento en 2002 al 99 por ciento en 2023. Este avance coincide con la implementación de regímenes totalmente orales introducidos en España desde 2015, lo que ha llevado a un descenso sostenido de la infección activa en todos los grupos de transmisión. Entre 2015 y 2023, la prevalencia de infección activa por VHC se redujo un 94 por ciento entre las personas con antecedentes de consumo de drogas inyectables, un 100 por ciento en transmisión heterosexual y un 71 por ciento entre hombres que tienen sexo con hombres.
“Los datos muestran una reducción extraordinaria de la hepatitis C activa entre las personas con VIH en España. La amplia implementación de los antivirales de acción directa ha sido decisiva para alcanzar este resultado”, señala el doctor Juan Berenguer, investigador del Hospital Gregorio Marañón y autor principal del estudio.
Desafíos persistentes y la necesidad de seguimiento
A pesar de estos avances, los investigadores advierten que el daño hepático acumulado en años anteriores sigue teniendo consecuencias clínicas. En 2023, uno de cada cinco pacientes que habían eliminado el virus tras el tratamiento presentaba cirrosis, lo que subraya la importancia de mantener un seguimiento clínico exhaustivo incluso después de la curación virológica.
Los autores del estudio subrayan la necesidad de continuar impulsando programas de cribado periódico, vigilancia epidemiológica y medidas de prevención adaptadas, con el objetivo de consolidar los logros alcanzados y sostener las estrategias de microeliminación en personas con VIH.
