La crisis del alquiler en España ha cobrado una nueva dimensión tras la potente intervención de Irene Moreno en el Congreso de los Diputados, donde se convirtió en la voz de millones de inquilinos al clamar por la falta de acción ante la problemática de la vivienda. Durante la votación del Real Decreto-ley que proponía la prórroga de los alquileres, rechazado por el Partido Popular, Vox y Junts per Catalunya, Moreno exclamó: “¡Haced algo ya, coño!”, responsabilizando a los diputados presentes de la creciente crisis habitacional.
La primera vez que Irene pisaba el Congreso fue un momento cargado de emociones. Desde su vivienda en Gaztambide, marcada por goteras y humedades, llegó con la esperanza de que, aunque la prórroga de alquileres no fuera la solución definitiva, al menos beneficiaría a muchas personas. “No es la solución, ni muchísimo menos, y sabíamos que no iba a salir, pero era una medida necesaria”, comentó en una charla posterior con ElPlural.com.
La frustración de una inquilina
La rutina del Pleno se sintió ajena a la importancia del asunto tratado. Para Irene, ver a una mayoría de los diputados ausentes, mientras otros estaban distraídos con sus móviles, fue desalentador. “Me caía el alma a los pies al ver que la mayoría no estaba presente, ministros incluidos”, relató.
Su impotencia se transformó en un ferviente llamado a la acción: “La situación es crítica, ya no se puede aguantar más”, instó a la población a manifestarse. A pesar de la decepción inicial, Irene ha recuperado su optimismo y cree que la conciencia social está en aumento. “La gente está empatizando más que nunca”, afirmó.
Resistencia ante la especulación
Sin embargo, la inquilina no se detiene ahí. Siente que queda mucho por hacer a nivel comunitario y que la organización es esencial. “El año que viene hay muchas elecciones, y será ahí cuando empiecen a prometer medidas, pero miles de personas ya habrán perdido su casa”, advirtió, enfatizando la necesidad de actuar antes de que sea demasiado tarde.
El caso de Irene, así como el de sus vecinos, pone de relieve la persecución por parte de fondos buitres como Palau & Manfredi, que buscan expulsar a inquilinos para especular con sus viviendas. La estrategia incluye disturbios en las comunidades sin reparar los daños y el envío de comandos desokupa, lo cual perturba la vida de los residentes. “A mí me echan con los pies por delante”, anticipó Irene, quien se niega a dejarse vencer.
Con una firme convicción, Irene sostiene que la lucha por la vivienda es una batalla que debe mantenerse hasta las últimas consecuencias. “No pueden ganar la batalla porque quienes hacemos las cosas bien somos los que nos levantamos cada mañana para trabajar”, concluyó, haciendo un llamado a todos a “rebelarse” y a no retroceder en la lucha por un derecho fundamental como lo es la vivienda.
