Oligarcas huyen de Hungría ante la inminente llegada de Magyar

Tras la derrota del primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán en las elecciones generales de Hungría, numerosos oligarcas y allegados a su gobierno se apresuran a trasladar sus fortunas al extranjero. A pocos días de que Péter Magyar asuma el cargo el 9 de mayo de 2024, las acusaciones de corrupción y el temor a represalias han llevado a estos individuos a tomar medidas drásticas.

Magyar, quien tomará posesión en Budapest después de la constitución del nuevo Parlamento, ha denunciado públicamente que figuras cercanas a Orbán están tratando de ocultar sus riquezas para evitar rendir cuentas por posibles actos de corrupción acumulados durante los 16 años de mandato de Orbán. “Oligarcas vinculados a Orbán están transfiriendo decenas de miles de millones de florines a los Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Uruguay y otros países lejanos”, advirtió Magyar en sus redes sociales.

El futuro primer ministro ha instado al fiscal general, al jefe de la policía y al director de la oficina tributaria a que actúen rápidamente: “Detengan a los delincuentes y no les permitan huir a países donde la extradición sería improbable”. En un segundo mensaje, Magyar alertó sobre la salida del país de varias familias oligarcas, incluyendo a István Tiborcz, yerno de Orbán.

La fuga de capitales y sus protagonistas

La huida de capitales ha sido confirmada por medios independientes húngaros, como el portal de investigación VSquare, que ha revelado que figuras clave vinculadas a Orbán buscan salvaguardar sus activos antes de que el nuevo gobierno de Magyar pueda congelarlos o nacionalizarlos. En marzo, se informó que algunos oligarcas estaban transfiriendo activos a Dubai, lo que evidencia la urgencia de proteger sus fortunas.

Uno de los nombres más relevantes en este contexto es Lőrinc Mészáros, amigo de la infancia de Orbán y considerado el hombre más rico de Hungría, con una fortuna estimada en 1 500 millones de euros. Según informes, Mészáros planea viajar a Dubai con su familia en los próximos días. Su imperio empresarial abarca sectores como la construcción, la energía, la banca y los medios de comunicación, gran parte de él impulsado por contratos públicos.

Por su parte, el yerno István Tiborcz, empresario vinculado a irregularidades en el uso de fondos comunitarios, ha visto como su hacienda, valorada en 460 millones de euros, se convierte en el centro de atención mediática. Tiborcz, casado con la hija mayor de Orbán, Ráhel, ha sido acusado de prácticas dudosas en las licitaciones públicas.

En este panorama, también se encuentra Ádám Matolcsy, hijo de György Matolcsy, exministro y gobernador del banco central, quien ha sido señalado por desvíos de más de 1 000 millones de euros del banco central. Las conexiones entre estas figuras sugieren un entramado complejo de corrupción que podría extenderse hacia el propio Orbán.

Las maniobras de Orbán

Mientras tanto, el ahora ex primer ministro ha tomado medidas para evitar una mayor exposición pública tras su derrota. Orbán ha decidido renunciar a su escaño en el Parlamento, eludiendo así las confrontaciones cara a cara con sus opositores durante la próxima legislatura. “Ahora mismo no me necesitan en el Parlamento, sino en la reorganización en el ámbito nacional”, declaró en un vídeo en Facebook.

A pesar de su reciente fracaso electoral, Orbán ha anunciado su intención de presentarse a la reelección como líder del partido Fidesz en el congreso que se celebrará en junio. Con esta estrategia, busca mantener su influencia en la política húngara, aunque su legado esté cada vez más manchado por las acusaciones de corrupción y las maniobras de sus allegados para proteger sus riquezas.

La situación en Hungría está en constante evolución, y la presión sobre los oligarcas y sobre el propio Orbán se intensifica a medida que se acercan los cambios en el poder. Las próximas semanas serán cruciales para determinar el futuro económico y político del país.