En un contexto donde la esperanza de vida se incrementa, la atención a las personas mayores se vuelve un aspecto crucial de nuestra sociedad. La salmantina y segoviana de adopción, Mar Martín, ha dedicado su vida profesional a este sector, convencida de que lo esencial es colocar a la persona en el centro de la atención. Su trayectoria incluye más de dos años de trabajo en proyectos sociales en Brasil, Honduras y Venezuela, y desde 2015, se ha entregado con pasión al cuidado de los mayores en la residencia de Cáritas en El Sotillo.
Mar destaca por su incansable dedicación y su capacidad para movilizar tanto a los residentes como a un grupo de voluntarios que la apoyan en su labor. Conversamos con ella sobre el impacto de su trabajo y la importancia de un trato cariñoso y digno hacia nuestros mayores.
El día a día en la residencia
La labor de Mar como trabajadora social y educadora se traduce en una variedad de tareas esenciales. Su día a día comienza con la atención directa a los residentes y sus familias, así como con la gestión de información sobre la residencia. Además, es responsable de mantener actualizada la documentación relacionada con la Ley de Dependencia y coordina el programa de voluntariado, al que otorgan gran relevancia en su centro.
Otro aspecto importante de su trabajo es el programa de trabajos en beneficio de la comunidad, donde acogen a personas con delitos leves para que realicen labores de apoyo en la residencia. Esto no solo les ofrece una segunda oportunidad, sino que también enriquece la vida comunitaria del centro.
Actividades y desarrollo cognitivo
Como educadora, Mar dirige un programa de ocio y tiempo libre que abarca actividades no terapéuticas esenciales para el entretenimiento y la socialización de los mayores. Este programa incluye actividades semanales como bingo, teatro, talleres de manualidades y celebraciones en fechas señaladas.
Lo que parece simple ocio se convierte en un espacio para trabajar habilidades cognitivas y emocionales. Mar explica que a través del bingo, por ejemplo, los residentes ejercitan su capacidad de escucha y manipulación, mientras que en el teatro se fomenta la comprensión de historias y la interacción social. Estas actividades no solo entretienen, sino que también crean vínculos afectivos entre los residentes y el personal.
“La clave es poner siempre a la persona en el centro”, afirma Mar. “El residente debe ser quien nos diga lo que necesita, y nosotros debemos respetar sus decisiones”. Este enfoque permite que, a pesar de las limitaciones, los mayores mantengan su autonomía y dignidad.
El acompañamiento a las familias
El trabajo de Mar no se limita a los residentes; también involucra a sus familias. Ella reconoce que los primeros momentos son los más difíciles, ya que los familiares llegan llenos de dudas y ansiedad ante la posibilidad de ingreso de sus seres queridos. “Intentamos acompañarles y asesorarles, dándoles libertad en su decisión”, explica.
Una vez que el nuevo residente se adapta al centro, la relación con los familiares puede estabilizarse y convertirse en un apoyo fundamental. La colaboración de los familiares en las actividades propuestas es un aspecto que Mar valora enormemente.
El duelo por la pérdida de un residente es otro tema delicado que Mar aborda con sensibilidad. “La muerte es parte de la vida, y tanto los trabajadores como los residentes lo asumen con naturalidad”, apunta. Se ofrece acompañamiento a las familias durante este difícil proceso, facilitando el duelo y el cuidado paliativo en la propia residencia si así lo desean.
Retos y perspectivas en el cuidado de mayores
Mar también recuerda un incidente reciente: el apagón que afectó a la residencia. “Lo que en otros lugares fue una molestia, aquí pudo haberse convertido en un problema serio si hubiera durado más tiempo”, relata. Gracias a la rápida acción del personal y la colaboración de los servicios de emergencia, se logró resolver la situación sin mayores contratiempos.
En cuanto a la introducción de robots en residencias, Mar muestra una postura cautelosa. “Pueden ser un apoyo en ciertas actividades, pero carecen de la calidez y el contacto humano que son fundamentales en el cuidado de mayores”, reflexiona.
Finalmente, Mar aborda la situación de la atención a mayores en Segovia. “La población está envejeciendo, y las plazas en residencias son insuficientes para la demanda”, afirma, sugiriendo que la Junta de Castilla y León debería aumentar los recursos para satisfacer esta necesidad social.
La realidad del cuidado de mayores es compleja y desafiante, pero la dedicación de profesionales como Mar Martín es fundamental para garantizar que nuestros mayores reciban el cariño y la atención que merecen en esta etapa de sus vidas.
