Un nuevo estudio de la Universidad de Duke, publicado en la revista Nature Health, ha revelado que el cambio de hora no afecta la cantidad total de pasos que las personas dan a lo largo del día. Sin embargo, sí influye en el momento en que se realizan estos pasos. La investigación, que analizó datos de miles de usuarios de dispositivos Fitbit en cuatro estados de EE.UU., concluye que, a pesar de no haber variaciones significativas en el número total de pasos antes y después del cambio de hora, sí se observó un cambio en los patrones de actividad entre la mañana y la tarde.
Según Jessilyn Dunn, profesora asociada de ingeniería biomédica en Duke, «este estudio es importante porque demuestra cómo los esfuerzos de recopilación de datos a gran escala financiados por el gobierno pueden generar hallazgos que pueden utilizarse para tomar decisiones basadas en evidencia en materia de políticas». Esta afirmación subraya la relevancia de los datos obtenidos, que provienen del programa de investigación All Of Us, administrado por los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU., el cual recopila datos de Fitbit de más de 50.000 personas anualmente.
Análisis de datos en estados de las «cuatro esquinas»
La investigación se centró en los estados de Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah, debido a que la mayor parte de Arizona no cambia la hora al mismo ritmo que el resto de EE.UU. Esto permitió a los investigadores diseñar un experimento más natural. Hayoung Jeong, estudiante de doctorado y coautora principal del artículo, explica que «la elección de estos estados nos permitió plantear esta cuestión con un método estadísticamente más sólido».
Utilizando datos de pasos recogidos antes y después de los cambios de horario desde el otoño de 2021 hasta la primavera de 2023, el grupo analizó las diferencias en la cantidad de pasos entre la mañana y la tarde. A pesar de que no se encontraron diferencias significativas en el total de pasos, sí se evidenció que las personas tienden a ajustar sus horarios de actividad física en función de la luz natural disponible.
Implicaciones para la salud pública
La investigación también abordó cómo el horario de trabajo influye en la actividad física de las personas. Por ejemplo, aquellos con horarios laborales menos flexibles no pudieron ajustar su rutina de ejercicio. Srikar Katta, otro de los investigadores, señala que «decenas o cientos de pasos adicionales al día pueden afectar tu salud, por lo que la forma en que el horario de verano afecta esos pasos es importante para muchas personas».
A pesar de no tener acceso a datos laborales específicos, los investigadores contaban con información demográfica de los participantes, lo que les permitió observar que los más jóvenes, quienes tenían mayores ingresos y vivían en entornos más accesibles, eran más propensos a modificar sus rutinas. Los resultados sugieren que la abolición del horario de verano no tendría un efecto significativo en la actividad física, lo que plantea interrogantes sobre la equidad en la salud pública.
Así, Dunn concluye que «en general, el cambio de horario no parece ser tan beneficioso para la salud pública como algunos creen, al menos en lo que respecta a los niveles de actividad». Este hallazgo invita a los responsables políticos a replantear la relevancia del cambio de hora y su impacto real en la vida diaria de los ciudadanos.
