En el corazón del Mercado del Dos de Mayo, Mariama Bah ha logrado hacer realidad su sueño de emprender, a pesar de las dificultades que conlleva gestionar un negocio en un barrio marcado por el estigma. Con una oferta que incluye abanicos, carteras, pañuelos y telas provenientes de su Senegal natal, Bah se ha convertido en un símbolo de la cultura africana, buscando no solo mantener su negocio, sino también educar a las nuevas generaciones sobre su rica herencia.
“Me da mucha pena que muchos niños y niñas de origen africano no conozcan su cultura. Intento enseñarles y así fortalecer esa riqueza”, ha comentado Bah, quien lleva más de 20 años visitando este mercado y que ahora, con su propio puesto, siente que ha cerrado un círculo vital. “El mercado ha cambiado mucho, pero para mí es un sueño formar parte de él”, añade emocionada.
Autogestión en la factoría de cuero
La visita al mercado también incluye la curiosa factoría de cuero conocida como Revoluciona, que ha transformado su actividad original en un espacio de coworking. Este lugar, que conserva su vistosa maquinaria, ahora sirve como punto de encuentro para un grupo de amigas que crean manualidades. “Lo hacemos nosotras, pero lleva muchíííííísimo tiempo. Diseñar, crear patrones… cuando trabajas con las manos te das cuenta de lo que cuesta”, explican Ana Roco y Susana Payán, quienes disfrutan del proceso de autogestión y la camaradería que les brinda el espacio.
Risas y un ambiente vibrante caracterizan esta nueva etapa del Mercado del Dos de Mayo, que, a pesar del gris de las nubes y un sol que apenas se asoma, sigue siendo un punto de encuentro para los fieles del comercio local. Con cada puesto que abre, se da vida a un lugar que ha sido testigo de la evolución de la ciudad y de sus habitantes.
Así, Mariama Bah y sus compañeras en Revoluciona no solo ofrecen productos, sino que también promueven un mensaje de comunidad y cultura, demostrando que el emprendimiento puede florecer incluso en los lugares más desafiantes. En un entorno que busca superar el estigma, sus historias se entrelazan y enriquecen el tejido social de la ciudad.
