La búsqueda obsesiva de la felicidad puede ser perjudicial

La psicóloga June Gruber ha alertado sobre los peligros de perseguir la felicidad de manera obsesiva, una idea que expresó en 2011. La búsqueda incesante de la felicidad, que se ha convertido en un imperativo social, puede llevar a consecuencias no deseadas, alejándonos del bienestar que se intenta alcanzar.

Gruber, que ha sido pionera en este ámbito desde su trabajo en la Universidad de California en Berkeley y posteriormente en la Universidad de Yale, plantea que la felicidad puede volverse tóxica cuando se convierte en una meta obsesiva. Según su investigación, tal como expuso en un artículo publicado junto a Iris Mauss y Maya Tamir en la revista Perspectives on Psychological Science, la búsqueda de la felicidad puede resultar contraproducente, generando un malestar que contradice el objetivo inicial.

Los riesgos de la búsqueda excesiva de la felicidad

Gruber identificó cuatro mecanismos a través de los cuales la búsqueda de la felicidad puede ser perjudicial. Primero, un nivel elevado de activación emocional positiva puede llevar a la disminución de la empatía o a conductas de riesgo. En segundo lugar, hay contextos inapropiados, como el duelo o negociaciones difíciles, donde la alegría puede ser inapropiada y hasta dañina. Tercero, se pregunta si existen caminos erróneos para perseguir la felicidad, y finalmente, plantea si hay formas equivocadas de alcanzarla.

Esta visión contrasta con la noción común de que la felicidad debe ser buscada activamente. Gruber sostiene que el malestar emocional puede ser una herramienta útil para el crecimiento personal. Desde su perspectiva, la obsesión por ser felices puede llevar a un deterioro en la calidad de vida, ya que las comparaciones constantes con otros pueden resultar en sentimientos de insuficiencia.

La felicidad como un proceso, no como un objetivo

El enfoque de Gruber no es pesimista, sino una invitación a buscar una conexión más profunda con la vida. Ella argumenta que una vida con sentido, en lugar de la búsqueda directa de la felicidad, puede ser la clave para un bienestar duradero. Como mencionó el psiquiatra Robert Waldinger, se necesitan relaciones significativas que apoyen nuestro bienestar, en lugar de una búsqueda solitaria de la alegría.

De acuerdo con Gruber, aceptar que la felicidad puede tener dos caras —la positiva y la negativa— es fundamental. Esta aceptación no solo ayuda a reducir la presión de ser feliz en todo momento, sino que también permite reconocer que el malestar puede ser un indicador de crecimiento y autocomprensión.

La realidad actual, marcada por un acceso sin precedentes a información sobre el bienestar, se ha visto acompañada por un aumento en las tasas de ansiedad y malestar psicológico. A pesar de que nunca antes se había hablado tanto sobre la felicidad, las cifras de insatisfacción personal son alarmantes. Esto refuerza la idea de que la búsqueda de la felicidad no siempre es tan maravillosa como parece, un punto que Gruber ha enfatizado en varias ocasiones.

En conclusión, el trabajo de June Gruber invita a una reflexión profunda sobre cómo abordamos el concepto de felicidad en nuestras vidas. En lugar de verlo como un objetivo a alcanzar, sugiere que debemos adoptar un enfoque más equilibrado y realista, donde el malestar y las emociones negativas tengan su lugar y función. Esto, al final, puede llevarnos a una vida más plena y auténtica.