Cómo identificar vehículos camuflados de la Guardia Civil

La Guardia Civil de Tráfico ha intensificado su labor de vigilancia en las carreteras interurbanas, utilizando vehículos camuflados para detectar infracciones a la normativa de tráfico. Estos coches, difíciles de identificar, juegan un papel crucial en la seguridad vial, sancionando conductores que cometen faltas como el exceso de velocidad o el uso del móvil al volante.

La Agrupación de Tráfico cuenta con más de 10 000 agentes y más de 4 000 vehículos, incluyendo aquellos que operan de forma encubierta. Para reconocer un coche camuflado, hay varios trucos que pueden ayudar. En primer lugar, estos vehículos no suelen llevar el portamatriculas publicitario, conocido como «babero», lo que los distingue de los turismos particulares.

Otro indicativo son las matrículas que a veces incluyen las letras PGC (Parque Guardia Civil). Además, estos coches generalmente presentan lunas traseras tintadas y pueden llevar objetos voluminosos en su interior, como el radar móvil. También es común que cuenten con antenas adicionales para establecer comunicaciones con la central. A menudo, los vehículos camuflados circulan de manera discreta, respetando los límites de velocidad y evitando maniobras bruscas.

Modelos más utilizados por la Guardia Civil

Actualmente, es habitual observar a los agentes de la Benemérita en una variedad de coches de uso común. Entre los modelos más frecuentes se encuentran el SEAT Exeo, Alfa Romeo Stelvio, Citroën C4 y C5, así como el Opel Insignia, Renault Laguna y Ford Mondeo. En el caso de las furgonetas, destacan modelos como la Renault Master, Fiat Scudo, Mercedes Sprinter y Ford Transit, siendo la mayoría de color blanco, negro o azul.

Las motocicletas utilizadas de forma encubierta incluyen la Honda ST1300, la BMW R1150 RT y la BMW R1200 RT, todas ellas de color gris. Este despliegue de vehículos camuflados no es casual, ya que desde el pasado mes de mayo de 2023, la Guardia Civil ha incrementado su presencia en las carreteras más frecuentadas por motoristas durante los fines de semana, con el objetivo de reducir el número de accidentes y fallecidos.

En particular, se ha centrado en el control de los adelantamientos y el uso del casco, además de vigilar que los motoristas no cometan otras infracciones a la normativa de la Dirección General de Tráfico. Esta estrategia busca mejorar la seguridad vial y concienciar a los usuarios de la carretera sobre la importancia de respetar las normas.