Redescubre la escarola: recetas frescas y nutritivas para todo el año

La escarola, una variedad de endivia con hojas rizadas y un atractivo color verde, es un ingrediente que merece ser redescubierto en nuestras cocinas. Aunque muchas veces pasa desapercibida en la frutería, su sabor ligeramente amargo y refrescante la convierte en una opción ideal para una variedad de recetas, tanto en verano como en invierno. Este vegetal es especialmente económico y fácil de encontrar durante la temporada de otoño e invierno, lo que lo convierte en un aliado perfecto para platos saludables.

Nutricionalmente, la escarola es una excelente opción, ya que es baja en calorías, rica en fibra, vitamina C y antioxidantes. Su firmeza la hace ideal para ensaladas contundentes y también es muy versátil en recetas calientes. No se necesita ser un chef experto para disfrutar de su sabor; un buen aliño, un salteado rápido o un horneado sencillo son suficientes para crear un plato nutritivo y diferente.

Las mejores recetas con escarola

Una de las maneras más sencillas de disfrutar de la escarola es en ensaladas. Por ejemplo, la ensalada de escarola con granada y nueces combina el amargor de la escarola con el dulzor de los granos de granada. Solo hay que lavar y trocear la escarola, añadir los granos de granada y un puñado de nueces, y aliñar con aceite de oliva, vinagre balsámico y un toque de miel. Es un entrante perfecto o un acompañamiento ideal para platos más contundentes.

Si buscas algo caliente, prueba la escarola salteada con ajo y piñones. En una sartén con un poco de aceite, dora unos ajos laminados, añade la escarola lavada y un puñado de piñones. Saltea durante un par de minutos y, si lo deseas, añade unas pasas para un toque dulce. Esta receta es fácil y muy sabrosa.

Otra opción es la crema templada de escarola y patata. Simplemente cuece unas patatas con cebolla y escarola en caldo de verduras, tritura todo y sirve con un chorrito de aceite o semillas crujientes por encima. Obtendrás una textura cremosa sin necesidad de añadir nata ni leche.

Si buscas algo más innovador, la pizza casera con escarola, champiñones y queso azul es una elección sorprendente. Utiliza masa de pizza, añade una base de escarola salteada, champiñones laminados y trocitos de queso azul, y hornea hasta que la masa esté crujiente y el queso derretido. La combinación de sabores es intensa y perfecta para quienes desean algo diferente.

Por último, la tosta de escarola, hummus y huevo poche es una opción sencilla pero completa. Tuesta una rebanada de pan, unta hummus, coloca un puñado de escarola fresca y añade un huevo poche o cocido. Aliña con sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva para un resultado delicioso.

Consejos para cocinar con escarola

Para sacar el máximo partido a la escarola, es fundamental lavar bien las hojas, ya que suelen venir con tierra. Si el sabor amargo no te convence del todo, puedes dejarla en remojo con agua fría y un poco de vinagre o limón durante unos minutos. Combinándola con sabores dulces o ácidos, como frutas, frutos secos o quesos suaves, se equilibra su sabor y se realzan sus características.

En los platos calientes, es recomendable no cocinarla demasiado; un par de minutos es suficiente para que mantenga su textura sin volverse “chiclosa”. Y, por último, no te limites a las ensaladas; la escarola tiene un gran potencial en una variedad de recetas que vale la pena explorar.

La escarola es una joya de la temporada que puede convertirse en un ingrediente habitual en tu cocina. Atrévete a probar estas recetas y descubre cómo este vegetal puede aportar frescura y nutrición a tu mesa.