El Gobierno chino ha tildado al presidente de Taiwán, William Lai, de «belicista» tras su discurso en la apertura del Foro Ketagalan, donde el mandatario taiwanés afirmó que China representa una amenaza creciente para la isla. En su intervención, Lai advirtió sobre las actividades militares de Pekín en la región, lo que ha generado una contundente reacción por parte de las autoridades chinas, quienes consideran que sus afirmaciones son una distorsión de la realidad.
La portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Zhu Fenglian, acusó a Lai de «exagerar la amenaza» china y de sostener una postura separatista. Según Zhu, el presidente taiwanés está «promoviendo una falsa narrativa de democracia contra autoritarismo» y, al hacerlo, se convierte en un «saboteador de la paz». Este tipo de retórica, según la portavoz, perjudica los intereses de Taiwán y debilita su economía, al tiempo que invita a una mayor tensión en el Estrecho de Taiwán.
Compromiso de defensa y gasto militar
Durante su discurso, Lai anunció que el presupuesto de Defensa de Taiwán alcanzará cerca del 3 % del PIB en 2026, manteniendo el mismo porcentaje que en 2025. Subrayó su compromiso por preservar el statu quo y apuntó a la necesidad de una respuesta unida de las democracias ante la «expansión del autoritarismo» que representa Pekín.
El presidente taiwanés denunció que las maniobras militares chinas en el Estrecho de Taiwán y en los mares de China Meridional y Oriental suponen un «desafío sin precedentes» al orden internacional. En este contexto, Lai insistió en que el futuro de Taiwán debe ser decidido por sus 23 millones de habitantes, reafirmando su postura soberanista.
Tensiones en aumento
Las tensiones entre Taiwán y China han ido en aumento en los últimos años, con Pekín intensificando su campaña de presión diplomática y militar. Las autoridades chinas consideran a Taiwán como una «parte inalienable» de su territorio y no han descartado el uso de la fuerza para lograr lo que denominan «reunificación». Este ambiente de tensión ha llevado a Taiwán a perder varios aliados diplomáticos en favor de Pekín.
El Partido Demócrata Progresista (PDP), que dirige Taiwán desde 2016, ha defendido la independencia de la isla, argumentando que, de facto, ya es un país soberano. En este sentido, el Gobierno taiwanés ha manifestado su «enérgica condena» a las declaraciones de Pekín, acusando a China de invertir la realidad y menospreciar la soberanía de Taiwán.
La situación en el Estrecho de Taiwán sigue siendo un tema crítico en la política internacional, y las declaraciones de ambos líderes reflejan un conflicto que sigue sin resolverse y que podría tener repercusiones significativas en la estabilidad de la región.
