Un reciente estudio de Coches.net junto a la patronal de vendedores y reparadores Ganvam revela que solo el 18 % de los conductores españoles considera la posibilidad de adquirir un coche eléctrico de ocasión. A pesar de la bajada de precios y de un aumento en el presupuesto disponible, la gran mayoría de los usuarios sigue siendo reticente a dar el paso hacia la electromovilidad.
El informe titulado ‘ElectricarVO y estudio Tendencias de Compra de un Vehículo Eléctrico’ destaca que, aunque el precio medio de un vehículo eléctrico de ocasión ha bajado a 30 943 € (un 12 % menos que el año anterior), este sigue siendo casi 7 000 € superior al presupuesto medio de los conductores, que se sitúa en 23 330 €. Este desfase pone de manifiesto la dificultad que enfrentan muchos usuarios para acceder a estos vehículos.
El papel del Plan Moves y las ayudas estatales
El informe subraya la necesidad de implementar ayudas eficaces que cubran la diferencia de precio, garantizando así una movilidad cero emisiones más accesible. Según Coches.net y Ganvam, el Plan Moves, recuperado por el Gobierno hace unos meses, todavía tiene margen de mejora y debería actuar como una palanca para facilitar el acceso a la electromovilidad.
A pesar de las ayudas disponibles, casi la mitad de los conductores encuestados (un 47 %) afirma que estas no influyen en su decisión de compra, mientras que un 41 % asegura que las etiquetas Eco y Cero tampoco son un factor determinante. Esto resalta que el precio sigue siendo el principal condicionante a la hora de comprar un vehículo eléctrico.
Incremento de la oferta y la demanda
Aunque la oferta de vehículos eléctricos de ocasión ha crecido un 14,4 %, ayudando a reducir los precios, la demanda también ha experimentado un aumento del 27,4 % hasta junio. Sin embargo, esto no es suficiente para cambiar la percepción mayoritaria sobre la compra de vehículos eléctricos de ocasión.
Las empresas del sector y la patronal reclaman una inclusión clara de los vehículos eléctricos de ocasión en los planes de ayuda, proponiendo descuentos en factura y apoyo a aquellos vehículos con hasta 36 meses de antigüedad. Esto permitiría que estos coches costaran la mitad que uno nuevo, facilitando así el acceso a la movilidad sostenible en un contexto donde las restricciones, como las de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), aumentan.
