Benicàssim ha puesto en marcha una prueba piloto que busca combatir la soledad no deseada mediante encuentros intergeneracionales, una iniciativa que se desarrollará a lo largo del curso escolar 2025/26. Este proyecto forma parte del I Plan Estratégico de Juventud de la localidad y se fundamenta en un modelo de aprendizaje servicio, que no solo fomenta la educación, sino que también brinda un servicio a la comunidad.
Según la alcaldesa, Susana Marqués, “la soledad no deseada es uno de los principales retos del siglo XXI, una problemática que no entiende de edad y en la que debemos centrar nuestros esfuerzos desde las administraciones públicas, generando espacios de encuentro y fortaleciendo redes de apoyo”. Esta declaración subraya la importancia de garantizar que nadie quede atrás en la lucha contra la soledad.
Una propuesta educativa estructurada
El concejal de Juventud, Carlos Martínez, destacó que esta prueba “propicia una propuesta educativa que integra aprendizaje y servicio comunitario en un proyecto unificado y bien estructurado”. La iniciativa permite a los participantes adquirir conocimientos mientras abordan necesidades reales del entorno, contribuyendo así a su mejora.
La concejala de Gente Mayor, Rosa María Gil, también defendió el valor de estos encuentros intergeneracionales. “Debemos recuperar la idea de que la gente mayor es una gran fuente de consejos para vivir una vida mejor y más completa”, afirmó, enfatizando la necesidad de ver a las personas mayores como guías prácticas valiosas.
Impacto de la soledad en la población
El problema de la soledad no deseada afecta en España a una de cada cinco personas, según el Barómetro 2024 de la Fundación ONCE y AXA. De este grupo, dos de cada tres individuos han estado en esta situación durante más de dos años, y un 59% lleva más de tres. La soledad crónica se sitúa en el 13,5% de la población, con consecuencias significativas para la salud mental.
La iniciativa de Benicàssim no solo representa un paso hacia la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos, sino que también servirá como base para futuros proyectos. “Aprenderemos de los errores y aprovecharemos los aspectos positivos, siempre con un enfoque constructivo”, concluyó Martínez, anticipando una evolución continua de este tipo de programas.
