La Puerta de Hal, uno de los monumentos más emblemáticos de Bruselas, ha atravesado diversas etapas en su larga historia desde su construcción en 1381. Originalmente conocida como la Puerta de Obbrussel, esta edificación fue parte de la segunda muralla medieval de la ciudad, que dejó de tener función militar en 1564. A lo largo de los años, ha servido de granero, casa de misericordia, cárcel y archivo, antes de convertirse en museo en 1847.
Ubicada en el bulevar de Midi, la Puerta de Hal es el último vestigio de una muralla que contaba con siete puertas, y que fue destruida entre 1818 y 1840 para dar paso a los bulevares que delimitan el centro histórico. Este monumento ha sido testigo de la evolución de Bruselas y de su historia, reflejada en sus diversas funciones a lo largo de los siglos.
Un museo con historia
En sus inicios como museo, la Puerta de Hal albergaba los Museos Reales de Armas, Armaduras, Antigüedades y Etnología, creados para justificar la existencia del joven Estado belga. Con el tiempo, estos museos se transformaron en los Museos Reales de Arte e Historia. Sin embargo, en 1889, la creciente cantidad de colecciones llevó a la administración a dividir los fondos, quedando las armas y armaduras en la Puerta de Hal y trasladando las antigüedades al Museo del Cincuentenario.
Un hecho notable ocurrió en 1976, cuando las colecciones de la Puerta fueron depositadas en el Museo Real del Ejército y la Historia Militar para realizar obras de restauración. Durante este proceso, se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas que revelaron un camino de carros, un puente levadizo y vestigios del rastrillo, añadiendo más valor histórico al lugar.
Exposiciones y legado cultural
Después de la reapertura en los años 90, la Puerta de Hal se ha convertido en un espacio para exposiciones temporales que celebran el folclore y la historia de Bruselas. Los visitantes pueden explorar una exposición permanente que narra la historia de este edificio y sus múltiples usos a lo largo de los siglos. Entre las piezas más destacadas se encuentra la armadura del desfile del archiduque Alberto de Austria, así como su caballo disecado y la supuesta cuna del emperador Carlos V.
La combinación de su rica historia y su evolución a lo largo del tiempo hacen de la Puerta de Hal un lugar imprescindible para quienes visitan Bruselas, ofreciendo una perspectiva única sobre el pasado de esta fascinante ciudad.
