La situación en la Franja de Gaza se ha vuelto insostenible tras el incremento de los bombardeos israelíes, que han dejado al menos un centenar de palestinos muertos en un solo día. Desde el amanecer del 13 de agosto de 2025, el ejército israelí ha intensificado sus ataques, especialmente en el norte de Gaza, provocando la muerte de más de 60 personas en la ciudad de Gaza y decenas más en otras localidades.
Los francotiradores israelíes han continuado su ofensiva, atacando a palestinos que intentan acercarse a los escasos centros de distribución de alimentos. Según datos del Hospital Nasser, el mismo día, 37 palestinos fueron abatidos al intentar acceder a ayuda humanitaria, entre ellos 16 en la ciudad de Rafah. Este tipo de ataques ha sido calificado como una práctica habitual del ejército israelí, que persigue a quienes buscan alimentos para sus familias, arriesgando su vida en el intento.
La hambruna como arma de guerra
El uso del hambre como arma de guerra se ha intensificado en los últimos meses, y solo el pasado miércoles, 8 palestinos murieron por inanición, incluidos 3 niños. Desde octubre de 2023, se reporta la muerte de 106 niños por causas relacionadas con el hambre, de un total de 235. La situación en Gaza es alarmante y ha sido denunciada por diversas organizaciones internacionales.
Philippe Lazzarini, director del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (OOPS), ha alertado a través de la red social X sobre la mortalidad infantil y el impacto devastador del conflicto: “Más de 40.000 niños han muerto o resultaron heridos debido a bombardeos y ataques aéreos, y un millón de niños se encuentran profundamente traumatizados y sin acceso a la educación”.
Destrucción del sistema de salud
La relatora especial sobre el derecho a la salud de la ONU, Tlaleng Mofokeng, junto a Francesca Albanese, relatora especial sobre la situación de los derechos humanos en el territorio palestino, han denunciado que el sistema de salud de Gaza ha sido objeto de destrucción selectiva por parte del ejército israelí, lo que equivaldría a «medicidio». Ambos han afirmado que Israel lleva a cabo ataques deliberados contra hospitales y personal médico, impidiendo así la atención sanitaria en la región.
Este contexto de violencia y destrucción no sería posible sin la complicidad de potencias internacionales, como Estados Unidos y algunos países europeos. El gabinete de Benjamin Netanyahu ha aprobado un plan para ocupar definitivamente la Franja de Gaza, lo que, según el analista israelí Guideon Levy, implica la matanza de miles de personas y la demolición de las condiciones de vida de más de dos millones de palestinos.
La oposición interna en Israel ha comenzado a crecer, con sectores de una nueva generación que rechazan las políticas sionistas del gobierno. Intelectuales y analistas políticos están debatiendo las consecuencias de esta situación, preguntándose si Israel se dirige a convertirse en un «estado paria» en el concierto internacional.
A medida que las manifestaciones internacionales contra el hambre y la destrucción en Gaza continúan, la presión sobre los gobiernos para que actúen en defensa de los derechos humanos se intensifica. En este contexto, el sufrimiento del pueblo palestino sigue siendo visible y alarmante, y la comunidad internacional observa con creciente preocupación.
En un cementerio de la ciudad de Gaza, una mujer llora la muerte de su nieta, víctima de los bombardeos israelíes en la madrugada del 13 de agosto de 2025. La guerra en Gaza no solo se libra en el campo de batalla, sino también en el corazón de sus habitantes, que luchan por sobrevivir en medio de la devastación.
