Mitos y verdades sobre el hipo: ¿qué funciona realmente?

El hipo es una molestia común que todos hemos experimentado en algún momento, surgiendo de manera repentina y desapareciendo en cuestión de minutos. Durante estos episodios, muchas personas recurren a remedios caseros transmitidos de generación en generación, sin saber cuáles son efectivos y cuáles son simplemente mitos. Para esclarecer esta situación, el doctor Carlos Trillo, especialista en Pediatría General con énfasis en Gastroenterología infantil, ofrece información valiosa sobre el hipo y sus posibles soluciones.

¿Qué es el hipo?

El hipo se produce por contracciones involuntarias del diafragma, un músculo fundamental en el proceso respiratorio. Estas contracciones interrumpen la entrada de aire en el cuerpo y, al pasar por las cuerdas vocales, generan el característico sonido de “hip”. Por ejemplo, es común que se produzca un ataque de hipo al beber rápidamente algún líquido, especialmente el primer trago.

Remedios caseros: ¿qué funciona realmente?

El doctor Trillo advierte que muchos remedios populares, como “dar un susto”, “poner un hilo en la frente” o “hacer el pino”, carecen de evidencia científica que respalde su eficacia. Sin embargo, aguantar la respiración es una práctica que sí puede tener fundamento médico. Esta acción afecta el nervio frénico, que juega un papel clave en el control del diafragma.

De acuerdo con un estudio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, contener la respiración durante unos segundos eleva los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la sangre, lo que puede ayudar a interrumpir el reflejo del hipo al “reseteando” el nervio.

Beber agua también puede ser útil, aunque no necesariamente de la forma en que indican algunos mitos, como hacerlo al revés. El mismo estudio confirma que remedios como beber agua fría o exponerse a sabores y olores intensos, como el azúcar o el vinagre, pueden ser efectivos, aunque sus resultados son principalmente anecdóticos.

Cuándo acudir al médico

Generalmente, el hipo comienza sin una razón aparente y suele durar menos de 48 horas. A menudo, desaparece en pocos minutos, siendo especialmente común en recién nacidos y bebés. Según Carlos Trillo, no es necesario acudir al médico solo por hipo, a menos que cause un impedimento significativo en la vida diaria o se prolongue durante un periodo excesivo. En tales casos, sería recomendable consultar a un profesional, ya que el hipo persistente podría estar relacionado con causas neurológicas o gastrointestinales, como acidez o reflujo, que requieren tratamiento específico.