El chef Álvaro Garrido Ramírez ha anunciado el cierre de su emblemático restaurante Mina en Bilbao, un lugar que se ha convertido en un referente de la gastronomía vasca desde su apertura el 1 de agosto de 2006. Este cierre marca el final de una era para un establecimiento que ha sido un pilar en la transformación de la ciudad a lo largo de los últimos 17 años.
La trayectoria de Garrido es un claro reflejo del renacer de Bilbao, pasando de un local en el Muelle de Marzana a un nuevo emplazamiento adyacente al Hotel Ercilla. Desde sus inicios, el restaurante ha ofrecido un menú de 36 euros que incluía platos como crema de queso con sardina y perdiz asada, atrayendo a comensales locales y turistas por igual.
Una evolución marcada por el éxito
A lo largo de los años, Mina ha recibido numerosos reconocimientos, incluyendo la inclusión en la guía gastro del Times y la obtención de una estrella Michelin en 2013. Celebridades como el actor Peter Dinklage y la actriz Emilia Clarke de Juego de Tronos han celebrado sus cumpleaños en el restaurante, aumentando aún más su visibilidad en el panorama internacional.
El éxito del local ha atraído una clientela mayoritariamente extranjera, con un 80% de las comandas realizadas por visitantes no locales. Esto ha llevado a una transformación del barrio, que ha visto cómo su carácter ha evolucionado mientras conserva sus contrastes culturales. La popularidad de Garrido ha hecho que los residentes locales limiten sus visitas a ocasiones especiales, mientras que los turistas continúan llenando el restaurante.
El futuro de Garrido y su cocina
A pesar de los retos administrativos que han retrasado la apertura de su nuevo local en el Hotel Ercilla, Garrido sigue manteniendo una actitud optimista, previendo que la inauguración se lleve a cabo en septiembre. Durante su última semana en Mina, el chef ha presentado una serie de platos que refleja su evolución culinaria, como la sopa de txangurro con yema y algas fritas, y un guiso de callos de bacalao con anguila ahumada.
El chef, reconocido por su habilidad y creatividad, ha adaptado su cocina a los gustos internacionales, sin olvidar su esencia local. Entre sus platos destacados se encuentra el lomo de bonito ahumado con holandesa de levaduras y el guiso de piel de cerdo Euskaltxerri, que demuestra su maestría en la cocina.
Con su traslado a un nuevo espacio, Garrido tiene la oportunidad de seguir sorprendiendo a los comensales y de continuar su legado en la gastronomía bilbaína, donde su enfoque innovador y su respeto por la tradición local se han convertido en su sello personal. Los locales esperan que, a pesar de la internacionalización de su cocina, Garrido mantenga esa conexión con sus raíces que tanto aprecian.
Para los amantes de la gastronomía, el cierre de Mina es un adiós a un clásico, pero también marca el comienzo de un nuevo capítulo para un chef que ha sabido navegar por los cambios en la industria, demostrando que, al igual que Bilbao, su cocina está en constante evolución.
