Durante el periodo de febrero a abril, Cantabria ha experimentado un alarmante incremento de incendios forestales, siendo el 99% de estos intencionados, según datos del Gobierno de Cantabria. A pesar de la oleada de fuegos que ha afectado a comunidades limítrofes como Castilla y León y Asturias, la región ha logrado evitar daños significativos, aunque todos los expertos insisten en la necesidad de implementar más medidas de prevención.
Los incendios en Cantabria se concentran principalmente entre febrero y abril, coincidiendo con la llegada del viento sur, que favorece su propagación. En 2023, se registraron un total de 556 incendios, lo que supone una reducción del 37,4% en comparación con 2022, cuando se contabilizaron 764 fuegos. Sin embargo, en lo que va de 2024, la situación ha cambiado drásticamente, con 605 incendios declarados hasta mayo, lo que indica una tendencia creciente.
Factores que agravan la situación
La consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Susinos, destacó en la última Mesa del Fuego que abril de 2024 fue el mes con mayor número de incendios, alcanzando un total de 177. La comarca de Pas-Pisueña fue la más afectada, con 141 incendios, mientras que la zona de Soba sufrió la mayor superficie quemada, superando las 3.000 hectáreas.
El director general de Montes, Ángel Serdio, explica que los incendios en Cantabria son diferentes a los de otras regiones de España, ya que suelen ocurrir durante el invierno y principios de primavera, cuando la vegetación está seca. Los incendiarios, según Serdio, utilizan mechas retardantes en múltiples puntos y suelen provocar los fuegos en horarios donde la extinción es más complicada, como entre las seis y las ocho de la tarde.
La necesidad de medidas preventivas
El secretario general del sindicato ganadero UGAM-COAG, Luis Pérez, subraya que el abandono de la ganadería extensiva ha contribuido a la acumulación de vegetación en los montes, lo que incrementa el riesgo de incendios. Con solo 3.000 ganaderos en la actualidad, frente a los 8.000 de hace quince años, la situación es crítica. Pérez argumenta que el pastoreo de ganado ovino y caprino es esencial para mantener los montes limpios.
Los expertos coinciden en que la combinación de vegetación densa, temperaturas extremas y días sin lluvia crean un “caldo de cultivo” ideal para la propagación de incendios. La falta de apoyo a la ganadería extensiva y las restricciones ambientales son factores que complican la gestión de los montes en la región.
Vicente Gutiérrez, encargado de una cuadrilla de bomberos forestales, critica la falta de recursos y la ausencia de labores preventivas, como la limpieza de cortafuegos y desbroces. En su opinión, la situación de abandono de los montes es alarmante y podría tener consecuencias desastrosas si se producen incendios de gran magnitud.
Por otro lado, el presidente de la Asociación de Agentes del Medio Natural en Cantabria, Javier Pérez, resalta la importancia de desarrollar planes de prevención a largo plazo, que incluyan desbroces y un pastoreo más dirigido. La necesidad de una mejor organización y recursos es clave para enfrentar futuros desafíos relacionados con los incendios forestales.
El Gobierno de Cantabria ha contabilizado un total de 231 quemas controladas el pasado año, con una superficie aproximada de 2.000 hectáreas quemadas. Sin embargo, es evidente que se requiere un enfoque más proactivo para evitar que esta tendencia creciente en incendios se convierta en un problema crónico en la región.
