Donald Trump muestra un inquietante paralelismo con regímenes autoritarios al borrar de la memoria colectiva a quienes considera enemigos. Su fascinación por el tirano norcoreano Kim Jong Un se extiende a personajes como el dictador albanés Enver Hoxha, todos ellos miembros del exclusivo club del tipex, que utiliza para eliminar del recuerdo a quienes caen en desgracia.
El periodista Roger Mateos revisita la historia de Albania a través de su libro fotográfico Gju më gju me popullin (Codo con codo con el pueblo), una reflexión sobre el régimen estalinista de Hoxha. En su obra, Mateos presenta imágenes perturbadoras que revelan cómo el tipex se convirtió en una herramienta de censura, borrando a aquellos que fueron considerados traidores, como el número dos del régimen, Mehmet Shehu, y el marxista italiano Fosco Dinucci.
El tipex como símbolo de poder
Una de las imágenes más impactantes que Mateos muestra es la de una recepción que Hoxha ofreció en 1976 a Elena Ódena y Raúl Marco, líderes del Partido Comunista de España (marxista-leninista). En esta fotografía, los dos se encuentran a los lados del dictador, pero el tiempo ha borrado sus rostros, una metáfora del poder absoluto que Hoxha ejercía sobre la memoria.
La historia se repite en el actual contexto político de Estados Unidos, donde Trump actúa como un nuevo Hoxha al utilizar el tipex metafóricamente para borrar la historia oficial. Desde su llegada a la Casa Blanca, ha sustituido retratos de sus predecesores, como el de Barack Obama, por imágenes que glorifican su propia narrativa. Esta obsesión por reescribir la historia se extiende también a su relación con la prensa, donde ha exigido una censura similar a la que los regímenes totalitarios ejercen sobre la información crítica.
El peligro de la distorsión de la realidad
Trump no solo borra nombres de retratos; su administración ha despedido a científicos y militares que se atreven a presentar hechos basados en evidencia, lo que plantea un grave peligro para la democracia. Descartar la realidad empírica en favor de una narrativa idealizada es un rasgo común entre líderes autoritarios, y su efecto puede ser devastador para la sociedad.
Como señala Mateos, el tipex es más que un simple corrector; es una herramienta de control y manipulación. En su obra, el autor hace eco de la famosa cita de Aleksandr Solzhenitsyn: “Sabemos que mienten. Saben que mienten. Saben que sabemos que mienten. Sabemos que ellos saben que nosotros sabemos que mienten. Y, aun así, siguen mintiendo”. Esta frase encapsula la esencia del fenómeno que vivimos hoy, donde la distorsión de la realidad se convierte en la norma.
Las sombras de la historia albanesa se proyectan ahora sobre Washington, donde un ambiente de miedo y conformismo se cierne sobre los legisladores que, como sus homólogos en la Albania de Hoxha, parecen dispuestos a renunciar a su integridad en favor de la supervivencia política. A medida que la niebla de la censura se intensifica, es vital que la sociedad tome conciencia del peligro de permitir que la historia sea reescrita a capricho de quienes ostentan el poder.
