El incendio forestal declarado en la noche del 14 de octubre de 2023 en el municipio almeriense de Lubrín enfrenta este sábado una jornada complicada debido a las condiciones meteorológicas adversas. Según ha informado la delegada del Gobierno de la Junta en Almería, Aránzazu Martín, estas condiciones podrían dificultar la estabilización del fuego, que ya ha generado preocupación en la zona.
Tras la reunión de coordinación celebrada a las 9:00 horas en el Centro Operativo Provincial (COP), Martín ha detallado que la noche fue «bastante complicada», con vientos fuertes y cambiantes que impidieron cerrar el perímetro del incendio. «Para esta tarde se esperan igualmente unas condiciones meteorológicas bastante desfavorables; también en lo que resta del fin de semana», ha advertido la delegada, enfatizando la gravedad de la situación.
Medios desplegados para el control del incendio
Durante la mañana, se están incorporando numerosos medios aéreos con descargas de agua para tratar de cerrar el perímetro y estabilizar el incendio lo antes posible. Según ha informado el Infoca, actualmente trabajan en la zona dos aviones de carga en tierra, un helicóptero ligero y dos helicópteros semipesados, a los que se sumarán a lo largo de la mañana otros cuatro aviones de carga en tierra, un avión de coordinación y un helicóptero pesado.
El operativo terrestre durante la madrugada ha estado compuesto por 18 grupos de bomberos forestales, nueve técnicos de operaciones, tres encargados, un director técnico de extinción, tres agentes de medio ambiente, un técnico de supervisión y un analista, apoyados por siete autobombas y las unidades de meteorología, análisis y atención médica. Este despliegue busca contener un fuego que se originó en el paraje del Barranco Muñoz y que afecta a la Sierra de la Atalaya, una zona abrupta con matorral denso y pendientes pronunciadas.
Precauciones para la población
A pesar de que el incendio sigue activo, Martín ha insistido en que la población se encuentra asegurada y los dispositivos de emergencia están preparados para cualquier eventual evacuación. El viernes, el incendio obligó al desalojo preventivo de una veintena de personas en Bédar, quienes ya han regresado a sus viviendas. En Lubrín, los vecinos de El Marchal fueron advertidos de una posible evacuación, aunque finalmente no fue necesaria.
La situación sigue siendo delicada, y se espera que los esfuerzos por controlar el fuego continúen a lo largo del fin de semana. La comunidad y los servicios de emergencia están en alerta, esperando que las condiciones meteorológicas mejoren para facilitar el trabajo de los equipos desplegados.
