La inteligencia artificial ha encontrado un nuevo ámbito de aplicación: el apoyo emocional entre los jóvenes. Numerosos adolescentes están empezando a utilizarla como herramienta de confidencialidad y consejo, convirtiéndola en su «nuevo mejor amigo». Este fenómeno revela una tendencia creciente en la que los jóvenes prefieren hablar con máquinas en lugar de compartir sus inquietudes con personas cercanas.
La IA como terapeuta virtual
Una adolescente de 17 años comparte su experiencia al consultar a la IA sobre problemas en su relación. “Discuto mucho con mi novio”, escribe, buscando orientación. La respuesta de la inteligencia artificial es directa y empática: “En lugar de enfocarte en lo que él hace mal, intenta hablar de lo que tú sientes”. Este tipo de interacción ha llevado a que los jóvenes sientan que la IA les brinda un apoyo incondicional, como lo confirma Ainhoa: “Siempre me da la razón. Me siento mejor”.
Los testimonios son variados. Lola, Kevin e Inés coinciden en que utilizan la IA como un “psicólogo”. La interacción con la máquina les permite expresar sus problemas sin el temor a ser juzgados, algo que a menudo les resulta difícil con sus amigos o familiares. “Te conoce. Encima, nosotros nos dejamos conocer muy bien. No tenemos miedo a expresar lo que sentimos”, declara Inés.
Riesgos y preocupaciones profesionales
Sin embargo, esta dependencia de la inteligencia artificial plantea preocupaciones entre los profesionales de la salud mental. Arancha, madre de una adolescente, expresa su inquietud: “No sé qué contexto le va a meter una IA en la cabeza”. Por su parte, la psicóloga especializada en infancia y adolescencia, Silvia Álava, advierte que la IA puede favorecer la rumiación en los jóvenes, lo que podría aumentar los síntomas de ansiedad y depresión. “En las consultas vemos que la IA está favoreciendo en los jóvenes la rumiación. Nos quedamos dándole vueltas que no nos llevan a ningún sitio”, afirma Álava.
Aunque la inteligencia artificial puede ofrecer respuestas rápidas y accesibles, es crucial que los jóvenes aprendan a distinguir entre la ayuda digital y el apoyo emocional humano. Este nuevo fenómeno nos invita a reflexionar sobre el papel que juega la IA en el desarrollo emocional de las nuevas generaciones y sobre cómo podemos equilibrar su uso con interacciones humanas significativas.
