El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha delineado este miércoles en Washington la estrategia que la Administración de Donald Trump implementará en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Este plan está diseñado para abordar el vacío de poder generado por la intervención estadounidense y se estructura en tres fases: estabilización, recuperación y transición.
Fase de estabilización
La primera fase, que se centra en la estabilización, es esencial para evitar un colapso social en el país sudamericano. Rubio ha enfatizado que Estados Unidos está actuando con firmeza, incautando petroleros y negociando un acuerdo para retirar y comercializar el petróleo estancado en Venezuela. Esta medida busca crear un entorno económico menos volátil y detener el deterioro del país.
Recuperación y reconciliación
La segunda fase, denominada recuperación, se centrará en garantizar que las empresas estadounidenses, occidentales y de otras naciones tengan acceso al petróleo venezolano. Durante este periodo, se prevé iniciar un proceso de reconciliación nacional que incluirá la amnistía y liberación de miembros de la oposición detenidos, así como su posible retorno al país. Este enfoque es parte de un esfuerzo mayor por reconstruir la sociedad civil venezolana, afectada por años de confrontación.
Finalmente, la etapa de transición política será crucial, aunque Rubio no ha proporcionado muchos detalles sobre su desarrollo. Ha indicado que algunas de las fases podrían solaparse y ha prometido ofrecer más información en los días venideros, asegurando que el proceso está «avanzando de forma muy positiva».
La presentación de este ambicioso plan se produce en un contexto de profunda convulsión en Venezuela, en medio de la intervención de las fuerzas estadounidenses y la captura de Maduro. Con el petróleo como uno de los ejes estratégicos, esta hoja de ruta refleja el interés de Washington por reconfigurar el panorama político y económico del país.
